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21

ago

2014

Q de Queso

Tenía que pasar. No por nada queso es la palabra más mentada cuando queremos mentar la q. Decimos: "¿Con c o q?" y respondemos: "¡Con q de queso!". De modo que el post de hoy va dedicado a los quesos, así en general. Para rendir homenaje a la gastronomía, que la tenemos algo olvidada como entidad cultural; para hacer un mini homenaje a Francia, el país de los quesos por excelencia y para hacer un poco de hambre (aunque estando en verano, y con la proliferación de los baños, no creo que haga falta un post para eso).

 

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Eso sí, me niego a hacer un catálogo de quesos. Así que os voy a contar una historia:

 

Erase una vez, hace cinco o seis años (como pasa el tiempo, qué vieja se hace una), una jovencita a la que no le gustaba nada el queso y que solo conocía el tierno, el semicurado, el curado y el viejo (de mezcla) emprendió un viaje aventura a tierras francesas con el objetivo de aprender francés. La primera comida en la casa de acogida, pasó lo inevitable: terminados los dos platos de rigor, se sacó la tabla de quesos y la pobre chica fue amablemente presionada a probarlos. ¿La sorpresa? Había más quesos, sí, y además estaban muy ricos. 

 

Ahora esa jovencita ya no es tan joven (aunque tampoco vieja, no vayáis a pensar mal) y es una pequeña amante de los quesos. Empezando por el camembert, esos que vienen enteros, redondos y son muy cremosos, ideales para tomarlos solos con un poco de pan tostado. Muy parecido a ese es el brie, solo que tiene un sabor más fuerte y son más grandes (te los suelen cortar en cuñas). 

 

Yo soy una chica de quesos suaves (los más fuertes que me gustan son los viejos de oveja, los quesos de cabra ni probarlos) pero mi hermana es una gran amante de los quesos fuertes y uno de sus favoritos es el Old Amsterdam. Es un gouda muy envejecido, hasta el punto que se vuelve naranja, y tiene un sabor muy característico. Es un sabor exquisito, aunque yo solo lo tolero en pequeñas dosis.

 

¿Los quesos que jamás tomaré por principios (principalemente porque el concepto me da mucho asco, aunque hay personas que lo consideran la mayor delicatessen del mundo)? Los mohosos. El roquefort, por ejemplo, ese queso blanco y azul que suelo mirar con respeto desde lejos. O el de cabrales, que me acompañó en un épico viaje de carretera cruzando España y cuyo olor no podré olvidar jamás. 

 

¿Qué me decís? ¿Algún queso que queráis compartir con la web?

 

¡Hasta la semana que viene!

 

Maravillas Palomino // @MaraPirate

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Philip (jueves, 21 agosto 2014 15:35)

    Estimada Maravillas Palomino:

    Después de leer tu entrada, no puedo resistirme a hablar de quesos, así que, respondiendo a tu llamada, hablaré de dos quesos que también yo descubrí en una aventura francesa: el Comté y el Morbier. Son dos quesos típicos de la región del Franco-Condado (en francés el nombre de la región es Franche-Comté, como quizá sepas). El segundo tiene un aspecto y sabor muy característicos (está prensado con ceniza vegetal) y es un poco más suave que el primero, aunque el Comté es para mí una auténtica delicia, como el viejo gouda que mencionas arriba. Los dos de los que hablo se pueden conseguir en Murcia en "La lechera de Burdeos. Quesos de Autor", cerca del Teatro Romea. Habría que añadir que merece la pena acompañarlos de un buen vino. En cuanto al roquefort, es cierto que hay mucha gente a la que no le gustan los quesos fuertes. En mi caso, son mi perdición, ¡en especial los de cabra!

    Enhorabuena por vuestro trabajo y estos temas amenos y sabrosos.

    Saludos cordiales,

    Ph. Dorset

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