L de Lectores

Creo recordar que en toda nuestra historia en el Abecedario nunca le habíamos dedicado una entrada a los lectores. ¿Y que sería de los libros sin sus lectores? Tipos de lectores hay muchos, de hecho casi podríamos considerar que cada persona que lee constituye un tipo de lector por sí misma (vamos, que cada uno tiene sus formas, sus gustos y sus costumbres, y aunque seamos muchos los que leemos dudo que sea posible encontrar a personas idénticas en todo). 

 

Pero, fieles al espíritu del Abecedario Cultural de Café de Letras, vamos a darle un repaso a alguno de los tipos de lectores de los he tenido noticia a lo largo de mi vida. ¿Nos acompañáis?

 

(Sigue leyendo)

Tengo una amiga, por ejemplo, que tiene la bonita costumbre de empezar los libros por el final. No solo se lee el final a ver si le va a gustar el libro, sino que se los lee (en un mecanismo de lectura que aún no alcanzo a comprender del todo) de atrás hacia delante. Es divertido (no os imagináis cuanto). Imaginaos esta conversación:

 

-¿Cuanto te falta para terminar el libro?

-Las primeras 100 páginas. Que hay algo que pasa al final y no lo entiendo muy bien, creo que es del principio.

-Ah, bueno, pues ya te enterarás.

-Sí, mañana me lo leo y ya está.

 

Y así supimos las consecuencias de lo que le pasaba al pobre protagonista antes de saber las causas. 

 

Además esta chica (y yo también, no es por nada) es de ese tipo de personas extraordinarias en estos tiempos que corren a las que no les importa que le cuentes el final de una historia. O el desarrollo. O el detalle importante. No existen los spoilers para nosotras. 

 

Por otro lado, están también esas personas (de las que también conozco algunos casos) que no consienten que les cuentes nada. Ni comentes nada. Ahí va una prototípica conversación que alguna vez he mantenido.

 

-El final te va a sorprender. Estoy segura de que no lo has visto nunca.

-(Con cara de enfadado) ¿Por qué me dices eso? ¡Ahora sé que el final es sorprendente!

 

(Ni que decir tiene cuando le sueltas "Pues la madre se llama Facunda, ¡es supergracioso!" y se enfadan también, aunque sea un detalle irrelevante completamente y aparezca en la segunda página. En fin.)

 

Otro tipo de lector es el que lee por diversión y el que lee por reflexión. El que no se molesta en que lo que lee sea profundo o tenga un especial significado, sino que le entretenga y le aisle un poco de su realidad. El otro, busca textos espesos, con datos, reflexiones y párrafos ante los que tendría que pararse para pensar en ellos. Es el tipo de lector preferido por aquel que dijo :

 

"Leer y entender es algo; leer y sentir es mucho; leer y pensar es cuanto puede desearse"

Claro, que ¿y qué me decís de esas personas odiosas que son capaces de leerse libros a la velocidad de la luz? ¿En uno o dos días, una semana como mucho? Los hay, personas que simplemente dicen: "Ayer leí El secreto de Chimmeys, uno de los más interesantes de Agatha Christie", dándose aires, con la barbilla alta, la espalda recta y ajustando el monóculo de forma "causal". Y tú sonríes amablemente, pensando: "Yo ayer leí dos capítulos de Danza de Dragones y tengo muy claro que hay muchas maneras de matar a los que se creen poderosos". Porque reconozcamos que no es una velocidad normal. 

 

También los hay lentos. Lentos en el sentido "sí, ya voy por la mitad de Las vacaciones de Teo, el viernes está acabado. Ya te contaré que tal". Y tu te quedas como... ¿En serio? ¿Tanto? ¿Y es un libro lo suficientemente... esto... relevante para que me cuentes que tal? (Vale, estoy exagerando mucho, pero seguro que me entendéis).

Para terminar (que me estoy dando cuenta de que me he pasado de la longitud media un poco y no se me puede olvidar que estamos de vacaciones y pensar da mucha pereza), voy a hablar de un tipo de lector que no es lector de verdad, es lector de mentirijilla, pero que lo llevan tan por bandera que cuando te enfrentas a él no sabes como reaccionar. Es sobre todo común encontrarselo en las facultades de Letras del ancho mundo, y (aunque en menor medida) en los institutos de secundaria. Los hay que llegan aún más lejos y los podemos encontrar en la vida real. Hablo, damas y caballeros, de los temidos lectores de prólogos. 

 

Los lectores de prólogos son esas personas que te dicen: "¿Yo? El último libro que leí fue Rayuela. Que manera de hilar los personajes, que profundidad psicológica que tienen, que argumento más original. ¿Y el protagonista? ¡Es extraordinario!" Todo esto con grandes fundamentos, contando la historia de un modo tal que tú realmente crees que se ha leído Rayuela. Y sin embargo, con un poco más de conversación, o un poco más de trato, descubres la cruda realidad. Esta persona tan versada en Rayuela no ha leído Rayuela. Ha leído el superprólogo de la edición conmemorativa con un pormenorizado análisis de los aspectos más importantes del libro y ya. Ya se ha leído Rayuela y puede vacilar de ello ante sus conocidos. 

 

¿Os identificáis con alguno de estos lectores? ¡Esperamos vuestros comentarios! (No lo dudéis un instante, si sois un tipo ignoto de lector, ¡queremos conocerlo!)

 

¡Hasta el próximo miércoles!

 

Maravillas Palomino // @MaraPirate

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