G de Ganas (de verano)

Ya se huele en el ambiente. Ya empezamos a ver faldas, sandalias y camisetas de tirantes (muchas veces acompañados de una chaqueta, sí, pero la intención es lo que cuenta). Los exámenes están prontos a acabar, los cursos terminan, junio está a la vuelta de la esquina (y una vez que llega junio, julio se precipita), llegan las rebajas y el glorioso sabor a vacaciones.

 

Los bikinis, los pantalones cortos, los helados, series hasta las tantas, huir del sol, salir a tomar el fresco, paseos por la playa, paseos por la montaña, tardes en el sofá pensando las bases de la religión para adorar al inventor del aire acondicionado... ¿Se nota que tengo ganas de verano?

 

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Cuando tengo ganas de verano, tiendo a autotorturarme viendo todos los anuncios de Estrella Damm. Desde el I wanna be with you tonight hasta el del año pasado. Todos seguidos. Después, grabo un CD con las canciones y se convierte en la banda sonora del verano. Para los viajes en coche a la playa, para las tardes en la piscina, para los juegos de mesa bajo el amparo del aire acondicionado. Siempre con las mismas canciones. 

 

¿Por qué, os preguntaréis? Escucharlas nos recuerdan el buen rollismo, la sensación de felicidad de un verano como este:

 

 

¿Como no íbamos a tener el verano perfecto escuchando las canciones que ponen banda sonora a veranos así? Ahora bien: nunca hay veranos así. Nunca hemos encontrado el amor a final de verano. Nunca hemos podido beber Estrella Damm (parece que no, pero yo lo considero un factor importante). Y tampoco hemos ido a pescar...

 

 

Vale, tampoco hemos bromeado con señores que van a pescar y bailan con nuestra madre. Aunque alguna vez si nos ha tocado bailar con nuestra abuela en las fiestas de un pueblo alejado de la mano de Dios y pedir a gritos una canción pasada de moda. Y también nos hemos tirado de rocas al mar. Y escalado montañas, y nadado hasta islas. Y descubierto estrellas de mar, y huevos de calamar. Alguno incluso ha perdido la dignidad saltando de piedra en piedra, pero todo eso sirve para crear recuerdos de los que no queremos olvidar y que nos hacen querer sentir el verano una y otra vez.

 

 

Pero bueno. ¿Qué es lo bueno aparte de la autotortura en los anuncios de Estrella Damm? (He de deciros que muchas veces es peor que ver los videos de Taylor Swift, pasas de "¿por qué yo no tendré novio como ella?" a "¿por qué yo no tendré un veranos así?" con tono lastimero). En primer lugar, por la tremeda difusión que hacen de la geografía y la cultura española. Por ejemplo, en el de 2011, con el Bulli como escenario y lugar de trabajo (y se lo siguen pasando igual de bien, oye):

 

 

Y en segundo lugar, la promoción que hacen de grupos indies que se encargan de poner la banda sonora a los anuncios (y a mi verano). Los vemos siempre actuando en algún momento, protagonizando alguna fiesta y son grupos bastante desconocidos para el público general. Aunque el del año pasado se salió de la tónica. ¿O no os suena a vosotros Love of Lesbian?

 

 

Ahora esperamos con ansia el anuncio de este año. ¿Qué nos deparará suerte? Si la primavera comienza cuando lo anuncia el Corte Inglés, el verano arranca con el primer visionado del anuncio de Estrella Damm. Hasta entonces, sólo nos queda hacer ronda (una y otra vez) por todos los anteriores y planear todas esas cosas que haremos en nuestras vacaciones.

 

Maravillas Palomino // @MaraPirate

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