B de Bastión

Torre de Babel de Libros, Buenos Aires // Estrella Herrera
Torre de Babel de Libros, Buenos Aires // Estrella Herrera

Dice la Real Academia de la Lengua que bastión, entre todos sus significados, es el amparo y defensa de un lugar. O de una persona. O de una idea. Todos necesitamos un bastión, un lugar en el que refugiarnos, sentirnos seguros y en el que sabemos que no se va a perder nuestra esencia. Para algunos es una buena película, para otros una mañana de domingo en la cama, para otros una tarde con los amigos. Otros pueden pensar que su bastión es esa persona especial que siempre tiene lugar en sus brazos para ellos (ya sea madre, abuela, novia, novio, esposo o [por qué no] perro). Para algunos será el mar, para otros el aire puro de la montaña. Hay bastiones de todo tipo para todas las personas.

 

Pero, ¿qué pasa cuando lo necesitado de bastión es una idea? ¿Dónde se refugia una idea? La respuesta es fácil: en las personas. De modo que, para que todo el mundo se acuerde de que son el refugio de alguna idea (o varias, cada uno elige de que quiere ser bastión) se crean los "Días Internacionales de". Y hoy, amigos y lectores, celebramos uno de los más importantes para el mundo de las letras: el Día Internacional del Libro.

 

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Me gustan los días del libro. Las calles de las ciudades se llenan de puestos con libros, las bibliotecas tienen mil y un eventos y los telediarios ocupan minutos y minutos con gente comprando libros, gente haciendo cola para que le firmen su libro favorito, organismos importantes abriendo sus puertas en honor a ese papel encuadernado lleno de letras... Es un día (el de hoy) en el que todo se vuelve un pequeño canto a la lectura. ¡Incluso Facebook está lleno (hoy especialmente) de literatura!

 

Es muy curioso, sin embargo, que esta tradición no llegue siquiera a los veinte años de existencia. La popularización de San Jordi en Cataluña y los esfuerzos de las entidades públicas y las editoriales han hecho que el Día del Libro sea un evento de lo más esperados por los amantes de la lectura, para los que muchas veces este día supone la visita al país de su autor favorito o la oportunidad de aprovechar la excusa y volverse loco entre páginas impresas. Pero, echándo la vista atrás, nos damos cuenta de que esta no es más que otra fiesta preparada por la industria para la venta. 

 

Igual que San Valentín (esa fecha tan criticada por muchos porque es una mera excusa para el consumismo y porque el amor tiene que mostrarse cada día), el Día del Libro, que coincide con las fechas ficticias de muerte de Shakespeare, Cervantes y Garcilaso de la Vega, es una iniciativa cuyo único objetivo es incrementar la venta de libros y evitar que se hunda la industria editorial. Y sí, lo sé, no es lo mismo consumir libros que joyas para tu novia, porque así se preserva la cultura y tal, pero contesto lo mismo que los escépticos contestan a San Valentín: hay que leer todos los días. Y, si te gusta un libro, no tienes por qué esperar a San Jordi o al Día del Libro para comprartelo. No tienes que esperar al 23 de abril para regalar el libro que sabes que tanto le gusta a esa persona. Aunque todo hay que decirlo: mejor comprar un día al año que no comprar libros nunca. 

 

Pero dejemos a un lado el tono crítico y disfrutemos: cojamos un buen libro y démonos un homenaje, paseemos entre estanterías buscando un flechazo y sonríamos deseando a la gente una buena lectura. Sólo es una vez al año.

 

Carpe diem y feliz Día del Libro

 

Maravillas Palomino // @MaraPirate

 

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