Pequeño tarro de escultura en movimiento

"La Moneta" / lamencadesucina.blogspot.com
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Las personas altas, grandes, de constitución recia llenan un espacio determinado casi sin saberlo. Entran en un local y se nota en el ambiente que se ha llenado por completo. “La Moneta” no es alta, no es excesivamente corpulenta, no es de constitución grande, pero sí llena aquel escenario que pisa.

 

La pasada noche la bailaora andaluza actuó en Teatro Circo de Murcia dentro del ciclo “La Cumbre Flamenca”. Con su alrededor de metro y medio, la granadina llenó el gran escenario con la conjugación perfecta entre baile y espacio.

 

 

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El público ansiaba verla bailar, ansiaba respirar sudor flamenco causado por la entrega; y “La Moneta” estuvo a la altura. Bajo una estela de miradas expectantes, esta mujer pisó el escenario durante casi dos horas de espectáculo. Con un perfecto uso de distintos registros flamencos pertenecientes al baile, fue moviéndose al compás de una música que se unía en perfecta sintonía a sus movimientos desenfadados, atrevidos e incluso agresivos en algunos momentos de la velada.

 

Con rostro serio, “La Moneta” quería transmitir pasión a través de expresiones corporales que querían dejar escapar al alma que pugnaba por salir de su pequeño cuerpo para conseguir la libertad de movimiento que requiere este baile tan entregado. Pero cuerpo y halo, perfectamente sincronizados, nos regalaron una velada cargada de emoción, simpatía, sentimiento, arrojo y Duende. Y es que de esto último no le falta a la joven granadina.

 

Una guitarra, dos voces y un cajón flamenco acompañaron, prácticamente durante toda la actuación, a la joven mujer. Cuatro músicos que, en una gran mayoría de canciones, parecían ochenta gracias a su entrega. Las notas musicales sacudían el ambiente cargado de polvo por los giros, con vestidos espectaculares con cola, que realizaba muy bien la granadina. Faldas más tobilleras y otras con grandes caídas fueron sucediéndose en el pequeño cuerpo de “La Moneta”. Ningún atuendo se le resiste a esta mujer, ya que sus zapatos saben rasgar perfectamente el suelo para crear figuras visuales muy llamativas pudiendo pensar, en más de un mometo, que se trataba de escultura en movimiento.

 

Toda la pasión que Fuensanta transmitió a su público, que por otro lado era abundante, la recibió de vuelta con una marea en pie lanzándole, a través de su aplauso y sus comentarios, su enhorabuena, su satisfacción y regocijo porque esa noche “La Moneta” no defraudó.

 

 

 

Sonia Pérez Sánchez // @SoniaRIPEC

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