Porque el hombre, consciente de sí, se rompe en el mundo

Una algorfa es un almacén de alimentos. Y alimento, según la segunda acepción de la RAE, es una “sustancia que un ser vivo toma o recibe para su nutrición”. La Algorfa de San Sebastián sigue cumpliendo su función original, solo que el alimento que ahora se presenta, a través del arte, en forma de cuadros, esculturas e instalaciones artísticas. Un almacén de alimentos del alma que, con Orbe Dandi, la exposición del artista murciano Álvaro Peña, se convierte en una despensa de pasiones, de locuras comedidas, de vida.

 

Orbe Dandi  es fruto del trabajo de varios años en las que el artista, licenciado en Ciencias Políticas, ha buscado una nueva forma de concebir la pintura.  Su obsesión por las posturas corporales le ha llevado a viajar un paso más allá de la frontera de lo académico, de lo habitualmente aceptado y presentar una propuesta rompedora, distinta. En Orbe Dandi, lo abstracto y lo figurativo se unen, bajo una amplia paleta cromática, para demostrar que las reglas del mundo son difusas, que lo natural y lo artificial se diluyen con la precisión del ahora.

 

(Sigue Leyendo)

Álvaro Peña, que se reunió en la sala de exposiciones ciezana con todo aquel que quiso para charlar sobre los porqués de su obra, admite que la serie de producciones que componen su muestra es fruto de “hacer lo que le da la gana”, de romper con los moldes, de rescindir la libertad creativa a un único límite: el de explorar la pasión propia del artífice, a otorgar alas al pincel, excarcelar al alma creadora.

 

Las obras que componen Orbe dandi van más allá del deseo de agradar al  público. El artista quiere explorar los límites del cuerpo humano – y quizá los de su propia alma – por eso retrata posiciones imposibles, pasionales, viscerales. No busca la realidad y no busca la belleza, aunque la consigue en la mayoría de las piezas que cuelgan en las paredes de la sala de exposiciones de la Hospedería San Sebastián. Lo que intenta, como fin último y primero, es demostrar que el hombre, que la mujer, viven en un mundo que, como su propio cuerpo, se desmorona desde el momento en el que ve la luz desde el vientre de la madre, que la vida ocurre rápido y que, por ello, es preciso arriesgarse a vivirla.

El espectador debe acercarse a Orbe Dandi como al naufragio de las propias ideas, tiene que buscar, en la textura, los colores y las formas, la excesiva inquietud del artista, patente en toda su producción. Al retorcer las figuras, al exponerlas a lo absurdo o lo inesperado, Álvaro Peña encuentra nuevas y personales formas de plasmar la esencia humana. Un ejemplo claro de que el mundo, corrupto, es un lugar inhóspito en el que el hombre, conocedor de que todo pasa, debe refugiarse en  los placeres.

 

Del encuentro, al que acudieron una decena de personas, Joaquín Salmerón, comisario de la muestra, explicó que estos encuentros con el autor que la sala viene realizando desde su inauguración  sirven para “desentrañar el sentido de la obra”. Una oportunidad para conocer las pistas que se asientan en el imaginario del pintor y que dan origen a toda su producción expuesta. Orbe Dandi, de Álvaro Peña, se podrá visitar en el espacio cultural ciezano hasta el próximo 5 de abril.

 

 

Daniel J. Rodríguez// @DanielJRguez

Escribir comentario

Comentarios: 0

Visualiza el número aquí

¡Descarga aquí nuestro noveno número!
¡Descarga aquí nuestro noveno número!