Caminando en forma de verso

21:15, la noche se cierne sobre Murcia sin asustar a los que se agolpan a las puertas del Zalacaín en el centro de la ciudad. Lunes, día escogido por la cafetería para dedicarlo por entero a la literatura. Noche de la semana en la que el ambiente tiene sabor a letras. Prosa o verso, es lo mismo, pero la primera semana de marzo comienza con lírica. María Purificación Gil ha sido la elegida por Alberto Caride, organizador de los “Lunes Literarios”, para regalarnos versos; y es que este chico conocía el potencial de esta mujer, natural de Alguazas aunque residente en Murcia, y los allí reunidos también.

 

Una veintena de mesas no son suficientes para albergar a todos los que querían disfrutar de unos versos cargados de pasado. Soren Peñalver, Dionisia García, M. Carmen Piqueras o Jose María Álvarez son algunos de los allí congregados. Todos ellos procedentes del mundo de las letras, todos ellos expectantes ante una noche literaria. Y con casi timidez, Purificación se subió a la mesa que albergaba el micrófono que le daría voz junto con Jose Luis Martínez Valero, quien hizo una presentación digna de una poeta como ella.

 

(Seguir leyendo)

La escritora no tiene ningún poemario editado, sin embargo, es muy conocida por sus versos en la capital murciana ya que no es la primera vez que se sube a un estrado. La noche del lunes nos ofreció un recital que nos trasladó a su infancia, a lo cotidiano, al firme presente o pasado. Caminamos a través de sus versos por la vida.

Su pluma parece preferir las composiciones breves, como en “Anhelos”, pero esas pinceladas de unos pocos versos son rotundas y bien trabajadas. De lenguaje llano pero bien escogido, Purificación nos va deleitando con escenas de su vida. Su tímida voz va tomando fuerza conforme va avanzando en títulos que adornan unos folios bien encuadernados, igual que la gesticularidad de sus manos y expresión facial que también se va transformando con el paso del tic-tac.

 

 

“La baldosa”, “Serrano Alcázar I” o “, “La siesta” son algunos de los elegidos para la noche. La escritora se sintió tan agradecida por la asistencia de tanta gente, que fue dedicando escritos a unos u otros a la vez que su voz se rompió, con esas dedicatorias medio improvisadas, por la emoción de la acogida.

 

Y entre aplausos de los emocionados receptores se despidió. Y fue en este final cuando escuchó, casi por primera vez, ese sonido que la alababa, y es que, durante el recital, al público le fue imposible detener su lectura y la atmósfera íntima que Purificación Gil consiguió, con aplausos bien merecidos.

 

 

 

Sonia Pérez Sánchez // @SoniaRIPEC

Escribir comentario

Comentarios: 0

Visualiza el número aquí

¡Descarga aquí nuestro noveno número!
¡Descarga aquí nuestro noveno número!