Q de Quevedo

Ya le debía a este gran genio de la literatura española la entrada de la Q. Pero reconozco que el miedo y la inseguridad han parado muchas veces la mano a la hora de ponerlo como título. Porque, sinceramente, ¿qué se puede decir de Francisco de Quevedo que no se haya dicho ya? Todos sabemos que era un personaje peculiar: Internet está plagado de anécdotas y rencillas. Arturo Pérez Reverte lo tomó como personajes para sus novelas, acercándolo al público en general. Así que esto no va a ser ni una biografía, ni un recopilatorio de las mejores historietas. Y aún nos queda Quevedo del que hablar. 

 

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Hoy quiero presentaros dos sonetos. Dos sonetos que, puestos juntos, uno al lado de otro, reflejan muy bien las luces y sombras de este poeta, lo que era capaz de hacer y en lo que se divertía. Recuerdo el día en que a un chico de mi clase (allá por tercero de la ESO) se le ocurrió leer uno de ellos en voz alta. La risa fue generalizada, pero a muchos se les abrieron los ojos. Porque poesía no es solo hablar de amor y de muerte, no es usar palabras díficiles, metáforas incomprensibles. Poesía puede ser cualquier cosa y más (mucho más) si lo firma Quevedo. 

 

El otro soneto sí que es de amor. Pero Quevedo lo merece. Porque pese a que era un misógino y no creía en tal cosa, fue capaz de escribir los más bellos poemas de amor. No os dejo aquí el consabido Amor constante más allá de la muerte, sino otro, un poco menos conocido, pero que, como dice una buena amiga mía, es casi mejor que el primero.

 

Disfrutad de la poesía. Estamos deseando saber cual de los dos os gustará más.

Desengaño de las mujeres Definición de amor

Puto es el hombre que de putas fía,
y puto el que sus gustos apetece;
puto es el estipendio que se ofrece
en pago de su puta compañía.

 

Puto es el gusto, y puta la alegría
que el rato putaril nos encarece;
y yo diré que es puto a quien parece
que no sois puta vos, señora mía.

 

Mas llámenme a mí puto enamorado,
si al cabo para puta no os dejare;
y como puto muera yo quemado,

 

si de otras tales putas me pagare;
porque las putas graves son costosas,
y las putillas viles, afrentosas.

Es hielo abrazador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.

Este es el niño, Amor, éste es su abismo.
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo! 

 

 

 

 
Maravillas Palomino // @MaraPirate

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