Gran adaptación infiel a la novela

El Médico, la gran novela de Noah Gordon, considerada uno de los más abultados best sellers de la década de los ochenta y de las décadas posteriores, ha sido adaptada a la gran pantalla. El problema que tienen las adaptaciones novelísticas es que suelo salir decepcionado si he leído antes el libro (también pasa con los comics, pero la espectacularidad de las cintas obvia mi estupor inicial). Y con esta pensaba que iba a pasar lo mismo.

 

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El Médico, Noah Gordon, película, 2013
Cartel promocional de la películla

Pero no ha sido así, ya que esta no es una adaptación del libro. Vale que los personajes principales sí sean los de la novela, que los lugares por los que pasa aventuras Rob J. Cole sí están representados en su mayor parte en las 2 horas y 45 minutos que dura, y que las aventuras que vive son casi las mismas. Pero es este casi el que marca la diferencia.

 

Hay tantos cambios en la historia principal que no parece la misma que leí en el pasado. Han adaptado una novela farragosa, una novela que para llevarla al cine necesitarían más horas de las que puede aguantar sentado en una sala un ser humano normal (Lars Von Trier no, él aguanta las 5 horas de su Nymphomaniac sentadito, seguro). Por ello, aunque se haga larga, para el lector de la obra es simple, adaptada para todos los públicos y destinada a entretener, no como la novela que entra más en las guerras entre religiones y en mostrar las distintas sociedades del siglo XI como gancho.

 

Otro punto negativo es la poca profundidad de los personajes. Exceptuando a Tom Payne, que interpreta al protagonista de la cinta (aunque parece haber sido escogido más por su belleza que por su repertorio de gestos) y al magnífico Ben Kingsley (interpreta a Avicena, el profesor de medicina de Cole), el resto de personajes no tienen profundidad, en algunos casos, no llegamos a saber su nombre hasta oírlo de pasada. En un libro como el de Gordon eso es impensable, pero en la adaptación se ve que sí puede hacerse.

 

Cambian también la relación de Cole con el Sha, que en el libro tiene muchísima más fuerza, e incluso los eventos más interesantes del libro, las batallas en las que Cole participa como médico, desaparecen sin causa alguna más que la de no alargar más la cinta.

 

Porque es larga, muy larga. Además de lenta en su desarrollo, lleno en algunos casos de planos injustificados que no muestran nada ni para el deleite del espectador ni para enseñar nada sustancioso. Planos que podrían agilizar la película, hacerla más amena de entender y colocar metraje más interesante en ella.

 

Cambia el final también, más acorde con Hollywood, pero menos fiel a la novela lo que acaba de matar a un film que, si bien, no es una maravilla, al menos entretiene en algunas partes. Eso sí, Ben Kingsley es magnífico como actor.

 

 

Carlos J. Rosique // @XarlyRosique

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