Bolígrafo, papel e imaginación

Bocinas, motores, gente gritando y pasos acelerados son la tónica de la urbe cartagenera. Las calles se llenan del sonido caótico que produce el devenir de la oscuridad humana pero, en medio de eso, una persona que oye delimitando las notas de cada altavoz particular descubre el suave sonido del trombón, el piano, la trompeta, el clarinete o el saxofón. El Jazz suena en San Diego 17 “El Escenario”, un local en el que se respira polvo del antes salpicado de la modernidad propia del siglo XXI.

 

Este género musical nacido en EE.UU da la bienvenida a todas las divertidas almas que esperan olvidarse de su rutina diaria con un espectáculo muy singular: teatro improvisado de la mano de Improactivos.

 

 

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Los tres actores, Javi Soto, Miriam Villalobos y Santi Avendaño, se pasean desde el principio por el recinto hablando con todo aquel que entra por las puertas acristaladas para saludar, ser cercano, sacar una sonrisa y para que se dejen fueran el abrigo de la vergüenza; y es que en su espectáculo, esa envoltura molesta.

 

En su actuación solo hay una norma: ser creativo. Ya desde el inicio solo se pide que el público escriba una frase ingeniosa que será la base de las distintas improvisaciones. Da igual lo que se escriba con tal de que no tenga sentido, y es que ese sinsentido es el eje de la diversión. A ellos parece que no les importa las consumiciones, más preocupados de la cercanía, piden amablemente que dejen de lado las mesas, que solo son necesarias las sillas y la inmediatez del escenario, aunque ellos consiguen que el escenario sea todo el local porque el cuarto componente del grupo es “el público”.

Cada actor irá proponiendo un juego distinto, desde hacer figuras con el cuerpo hasta improvisar a raíz de objetos rocambolescos que se ocultan en femeninos bolsos, pero la clave es crear teatro a partir de la nada, del vacío y del blanco y, sobre todo, sacar una carcajada tras una tímida sonrisa de los allí congregados. Y lo consiguen, vaya si lo consiguen. Estos tres actores no dejan que el público se marche sin que al día siguiente amanezcan con ciertas agujetas características, a la par que será necesario regar esas gargantas resecas por la diversión.

 

En ese pequeño escenario no se presentan tres simples actores, sino que esas maderas las pisan personajes grotescos y variopintos como hombres dando a luz, Mariano Rajoy, Zapatero o Gollum, a la par que mujeres despechadas o Cristos que caminan por las calles en Semana Santa.

 

Esta noche “El Escenario” no ha sido un simple local con cerca de una treintena de personas, sino que allí se han congregado cerca de cien o mil si contamos la imaginación de cada uno. Sin duda, hay que llenar más los locales con un teatro divertido, entretenido e imaginativo; y ellos lo han logrado.

 

 

 

Sonia Pérez Sánchez / @SoniaRIPEC

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