Un viaje inesperado en un día sin lluvia

Nos trasladamos esta semana a tierras del norte, a lugares donde todavía creen en dragones...¿O quizá todavía existen? Una película y un CD con tintes irlandeses. Fantasía y realidad que se unen en un estupendo pack.

 

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La película es… El Hobbit. Un viaje inesperado, de Peter Jackson

 

Vale, he hecho trampa. Me he aprovechado de que se estrena la segunda parte de esta trilogía y os voy a recomendar ver la primera. Pero todo tiene su por qué y es bien sencillo. Como vais a poder leer la crítica de la segunda parte de esta trilogía (El Hobbit. La Desolación de Smaug) si no sabéis casi nada de las andanzas de Bilbo Bolsón y los enanos en su camino dirección la Montaña Solitaria para recuperar el reino de Erebor, ni tampoco de su adaptación al cine. Creo que como cinéfilo que soy pero además fan de toda la obra de Tolkien, voy a dividir esta recomendación en dos partes.

 

Empezaremos por lo malo. El adolescente que llevo en mí me está instando a no recomendaros esta película. ¿Cómo que necesitas hacer tres películas para una historia que el libro se lee en una tarde, vamos, que no te lleva ni la tarde entera si eres rápido? Pero fuera de este error por ser un producto made in Hollywood es una película que intenta ser fiel al mundo de la Tierra Media, al menos esta parte. Eso si exceptuamos la (innecesaria) aparición del mago Radagast el Pardo en la cinta, un personaje que tiene poco protagonismo en los libros (aparece en El Señor de los Anillos y de pasada), esa parte, aunque divertida, es totalmente superflua.

 

Pero uno de los otros niños que hay en mí, el niño que creció viendo películas de los ’80, que le encantan las aventuras y pasarlo pipa en el cine, salió encantado. Es más, fue magnífica, un derroche de efectos especiales, de momentos divertidos, y una película que me tuvo muy muy entretenido en la sala. Tanto que volvería a verla en el cine muchas veces. Es una película de cine, de diversión, de entretenimiento, de magia y de sueños.

 

El resultado: vedla, con ojo crítico si sois fans ya que no todo os gustará, pero si no, y lo que queréis es pasar un muy buen rato en el sofá de casa, saltando de diversión y pasándolo pipa, lo único que tenéis que hacer es haceros un gran montón de palomitas, poneros ropa cómoda e ir a vivir aventuras por toda la Tierra Media con el señor Bilbo Bolsón, Gandalf el Mago y los enanos mientras intentan llegar a la guarida del dragon Smaug, uno de los últimos sobre la faz de ese mundo. ¿Te apuntas a un viaje inesperado?

 

Y el disco es… “A Day Without Rain”, de Enya

 

Hay un momento en la vida de todo ser humano en el que este debe deslizar el reloj de su muñeca y, sentado entre oscuridades y silencios, dejarse llevar entre músicas que huelen a naturaleza, a vida natural, a fuego ardiendo en el interior del pecho.

 

“A Day Without Rain” es uno de los trabajos más populares de la irlandesa. Vio la luz en el año 2000 y, desde entonces, se ha convertido en la banda sonora de encuentros entre amantes, de danzas y bailes sobre el escenario, de videos que recuperan la memoria de los amigos del pasado…porque los temas de Enya transmiten, ante todo, un entretejido de sentimientos que siempre emocionan.

 

‘Only Time’ es el tema que más trascendió de este LP, que recoge un total de 12 canciones que se inspiran en las 4 estaciones del año. El inglés y el gaélico se entrecruzan en este trabajo, catalogado como “la última gran obra” de Enya – si dejamos de lado el éxito logrado con los temas de la BSO del Señor de los anillos-.

 

Enya es ideal para el otoño, para el invierno. Su obra, perfectamente cuidada y rebosante de delicadeza, rezuma calor.

 

 

 

 

Carlos J. Rosique/ @XarlyRosique
Daniel J. Rodríguez/ @DanielJRguez

 

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