Risas y música para dignificar a la mujer

El frío fue tan grande la noche del lunes en Cieza que las mujeres de la asociación Atenea, organizadora del recital “Cuentos y cantos para mujeres” de Pepa Robles, se preguntaban en la puerta del coqueto local si las almas ataviadas de oscuro se atreverían a abandonar el calor del hogar. Pero las gentes que acuden a los eventos culturales del Club Atalaya de Cieza son un público fiel. Más todavía si el acto estaba organizado para celebrar el Día contra la Violencia de Género.

 

Quien piense que ir a un recital de Pepa Robles es acudir a un concierto al uso se confunde: Pepa Robles es de todo menos una cantante ordinaria. El clown, la mímica y la música se entrecruzan en su puesta en escena. Su actuación destila efluvios de Albert Plá, Javier Krahe y, donde ella pisa, huele fuerte a aquellas noches en el bajo de “La Mandrágora”.

 

(Sigue Leyendo)

La sala, casi repleta, se mantuvo fría durante toda la noche. Tan helada como los primeros minutos de la actuación en los que la artista no consiguió enganchar al público con sus gags. Dueña de un curioso sentido del humor, la showman calasparreña no cesó de lanzar retos verbales al público, que pillaba tarde y mal los chistes y solo esbozaba leves sonrisas como única respuesta.

 

Aunque parecía imposible, el tono del respetable cambió ante un ejercicio de transformismo que Robles realizó sobre el escenario. Poco a poco y de una desternillante manera, la cantante fue convirtiéndose (y juro que consiguió convencerme) en una anciana que, sentada ante un público del que se distanciaba generaciones, contó historias de su vida cotidiana “acompañá del maridico”. Aquí sí, abandonada la guitarra, Pepa Robles se ganó la confianza de los asistentes, que rieron sin tapujos ante las historias que de un modo sutil reivindicaban la importancia de que las mujeres se sientan libres del yugo impositivo del hombre, objetivo final del concierto.

 

Tras volver a su propio yo, la artista abordó la última parte del espectáculo interpretando temas como “Pontempompeta”. Canciones inundadas de mensajes con los que la artista invitó a las mujeres presentes a liberarse, a convertirse en mariposa y volar allá donde gusten.

 

No tiene una gran voz, ni es una excelente guitarrista, pero destila una chulería y un buen rollo que la convierten en juglar de las urbes frías. Elemento necesario en las calles de esta actualidad que se desmorona.

 

 

 

 

Daniel J. Rodríguez // @DanielJRguez

 

Escribir comentario

Comentarios: 2
  • #1

    Pepa Robles (jueves, 28 noviembre 2013 18:41)

    ....si te parezco necesaria, lo que deberías hacer no es decir lo que no tengo (una excelente voz ni un buen toque de guitarra)sino resaltar lo bueno para generar una chispa de red social que compense las dificultades por las que atravesamos los artistas hoy día.......JA,JA,JA...el tema de huye me salió como el culo...aquí está mejor cantado https://www.youtube.com/watch?v=thnticD_8aE

  • #2

    Daniel J. Rodríguez (miércoles, 04 diciembre 2013 19:09)

    Estimada Pepa,

    La labor del crítico debe ser realizar un análisis personal desde la objetividad del que escribe. No se trata de loar por loar ni de criticar porque el sujeto caiga mejor o peor.

    Lo que ví me gustó y creo que eso queda claro en el texto, pero nada, ni este que escribe, es perfecto. Esa, desde un criterio periodístico, es la labor del crítico.

    Como siempre digo, Sabina no será el mejor cantante del mundo pero... ¿No es necesario?

    Saludos.

Visualiza el número aquí

¡Descarga aquí nuestro noveno número!
¡Descarga aquí nuestro noveno número!