H de Haiass

¡Buenos días a todos! Envío mi especial simpatía a aquellos y aquellas que hayan visto el título y hayan sonreído para sí pensando: "¡no puede ser!". El resto puede que no haya reconocido la palabra o no la haya recordado o le suene directamente a pársel. Haiass (para este último grupo) es el nombre de una espada, y me da pie para hablar de una de las mejores sagas de fantasía que ha dado España: Memorias de Idhún, de la valenciana Laura Gallego García. 

 

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Memorias de Idhún cuenta la historia de dos jóvenes adolescentes que se ven inmersos en una guerra que resulta ser la suya, en un mundo paralelo llamado Idhún, el planeta de tres soles y tres lunas. Este lugar vive bajo la dictadura de un Nigromante, ayudado de sus acólitos sheks, adoradores del Séptimo Dios, criaturas con forma de serpiente alada que gobiernan, con un régimen de terror, todos los reinos. 

¡Haiass en acción!
¡Haiass en acción!

En medio de todos estos problemas, los dos jóvenes protagonistas, Jack y Victoria (junto a Kirtash, híbrido shek hijo del Nigromante) se erigen como salvadores de Idhún, liderando escaramuzas, codeándose con altos mandos, emprendiendo aventuras y (dado que esta trilogía se enmarca dentro de la narrativa juvenil) enamorándose unos de otros. Porque una de las características más sonadas y que más ha dado que hablar de esta saga es el triángulo amoroso que se crea en torno a los tres protagonistas y que, por sorprendente que parezca, no se solventa, sino que admiten tranquilamente que la muchacha en cuestión está enamorada de los dos y así viven. En comunidad.

 

Pero volvamos a las espadas, que es lo que le ha dado nombre a nuestra entrada de hoy. Idhún es un mundo que vive en el medievo, rodeado de magia, religión y caballeros de brillantes armaduras en decadencia (muy medieval, debéis reconocerlo). Y en este contexto, obviamente, los protagonistas necesitan espadas para poder defenderse. Jack aprenderá esgrima para ser ese héroe que los idhunitas buscan. Kirtash, nativo idhunita, lo aprendió como quien aprende a andar. Y ambos portan, para esta guerra, dos espadas muy, muy especiales, tanto que se merecen un nombre: la de Kirtash es la que ya conocéis, Haiass, la espada de hielo, que se alimenta de la frialdad de su portador. La de Jack, llamada Domivat, es la espada de fuego, que se alimenta del ardor y la furia de su portador y que alberga en su interior el espíritu del dragón que le da nombre. Ambas espadas librarán sonadas batallas, una contra otra, sin darse tregua. Y esos enfrentamientos serán fuente constante de deleite por parte del lector. 

Laura Gallego se está doctorando en literatura medieval y se nota. Conoce perfectamente los entresijos de la sociedad medieval, sabe como meternos en el ambiente, cómo describir una batalla, una lucha y cómo meternos en el mundo de la magia de manera natural. También nos muestra conflictos muy naturales (como el enfrentamiento magia-religión, que no cesa a lo largo de las casi dos mil páginas de historia) y cómo evolucionan y se solucionan. Cómo los prejuicios se rompen, cómo los malos no son tan malos, ni los buenos tan buenos, las fallas del racismo arraigado, lo malo de los excesos, cómo tratar con el amor y cómo llevar una relación a todas luces complicada. Y que los dioses tienen problemas, que malas pécoras hay en todas las especies y que mejor no juntarse con hadas vengativas. Más o menos. 

 

De nuevo os digo que es una de las mejores sagas de fantasía que hay en la literatura española actual, a la altura de Javier Negrete o Rafael Ábalos. Y una legión de fans incondicional, también hay que decirlo. Muy recomendable para todos los amantes de la literatura que nos leen.

 

Maravillas Palomino // @MaraPirate

 

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