Buf! Jasmine

Su mejor película en décadas dicen algunos. Ñeh. Una Cate Blanchett sublime. Ñeh. Una historia acerca de la tristeza, del desamor, del engaño, del amor. Ñeh. Una película donde Woody Allen vuelve a revolucionar su cine. Ñeh. Una magnífica banda sonora, compuesta por clásicos del jazz como Louis Armstrong y otros artistas como Frank Sinatra (toda la película gira en torno a su “Blue Moon”). En eso sí estoy de acuerdo con casi todas las demás críticas.

 

Porque la música es muy importante en todo el tipo de cine, pero aun más en las películas del genio neoyorkino. Gran amante del blues y el jazz, clarinetista con su propia banda The New Orleans Jazz Band, sus películas están marcadas por la tristeza e impetuosidad que marcan a estos estilos musicales. No es solo que nos cuente historias tristes, es que es la música su gran inspiración para crear las que fueron sus obras maestras, películas tales como Annie Hall o Hannah y sus hermanas.

Pero con esta película, Allen ha estado desafinado. No ha sabido componer una historia interesante, solo nos muestra pinceladas de una historia acerca de una mujer enloquecida, una mujer destrozada que prefiere vivir en el pasado, dar la culpa de sus males al mundo, en vez de afrontarlos y comenzar una nueva vida. Una historia tan del gusto de Woody que con ello la destroza. El director no nos muestra más que la pincelada más superficial del carácter del personaje interpretado por Cate Blanchett (magnífica por cierto, aunque su papel no sea genial). Aunque yo me quedo con la interpretación de Sally Hawkins como la hermana de Jasmine, Ginger. Un personaje interesante que, como el anterior, se queda en poca cosa, unas pinceladas de una mujer distinta a la anterior, pero que el binomio entre ellas podría haber dado más juego. Unos secundarios que, si los principales están desaparecidos en gran parte, son totalmente invisibles, no importan, aunque algunos como Alec Baldwin sean muy importantes para la trama, totalmente necesarios para la misma.

 

Tiene la película dos grandes fallos. El primero lo discutía con quien me acompañó a ver la película (pobre, su primera película de Woody Allen y se encuentra con esto). El maquillaje es horrible, es posible hacer pasar a Cate Blanchett por una mujer diez o quince años más joven. Pero no lo consiguen y eso hace que los flashbacks pierdan fuerza. El segundo gran fallo tiene que ver con el uso de los flashbacks. Son caóticos, al principio no se comprende porque aparecen situaciones y personajes que, diez segundos antes, no estaban ahí. Debería haber mejorado esto o haberlo suprimido, pasar a una forma de narrar la historia más convencional. Aun así, cuando le pillas el truco todo es más fácil, aunque no por ello más interesante.

 

Yo, desde este espacio, quiero pedirle dos cosas al genio de Brooklin. Primera: viendo la calidad y el éxito que han tenido sus pasadas películas, las cuales ocurrían en Europa, que no vuelva a Estados Unidos y, si lo hace, que vuelva a su querida Nueva York, no se deje de inventos extraños entre ciudades que desconoce (San Francisco) y las que conoce (la Gran Manzana). Si Manhattan es su ciudad fetiche que la aproveche, y si Europa también le ha dado alegrías que vuelva, lo esperaremos con los brazos abiertos.

 

La segunda cosa que quiero pedirle es variedad. Normalmente las películas de Allen tocan el mismo tema de distintas formas, el amor es el mismo, pero varía en Midnight in Paris y Annie Hall, por ejemplo. Pero sus últimas películas se parecen demasiado entre ellas. Debe ser problema de hacer una película al año, a veces eres genial, a veces eres repetitivo.

 

 

Una película que te mantendrá en la sala de cine, durmiendo plácidamente puesto que no atrae e incita más al descanso total (recomendable verla en una sala cómoda, si vas a dormir hazlo bien). Solo recomendable para los fans del director neoyorkino, pero para los demás ahorraos los 5€. No desperdiciéis una buena tarde o noche en verla.

 

Carlos J. Rosique // @XarlyRosique

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