20 minutos en la cocina

Stand de Salzillo, apostando por el café ecológico
Stand de Salzillo, apostando por el café ecológico

Marca España. Eso es lo que se pide a nuestros cocineros. Marca España. Tenemos una de las gastronomías más polivalentes del mundo, muchos de nuestros cocineros están en el Top 10 y el mejor restaurante del mundo está en Girona, el laureadísimo Celler de Can Roca.

 

Desde que El Bulli se hizo con casi todos los premios a los que optó, desde que personas como Martín Berasategui se encuentran entre los mejores del mundo, desde que la alta cocina explosionó en España (incluso antes) se llevan haciendo certámenes y jornadas gastronómicas, donde grandes personajes y empresas del sector pueden mostrar sus innovaciones y su arte, lo novedoso tanto en tecnología como en ideas es presentado ahí.

 

Murcia no tiene el glamour culinario que tienen regiones como Cataluña o País Vasco, las más punteras en nuestro país. Ni siquiera llega a la calidad que tienen nuestros amigos valencianos, con muchos profesionales de alta calidad como Paco Torreblanca. Pero nuestra región es rica en talento, tenemos buenos profesionales trabajando en este sector e, incluso, tenemos entre nuestras filas a una estrella Michelín (el Restaurante La Cabaña en El Palmar tiene dicho galardón). Merecemos unas jornadas acorde a dicho talento.

 

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Por ello, las Jornadas Gastronómicas que están sucediendo estos días me han dejado un sabor agridulce en el paladar. Por un lado, los ponentes tienen una calidad fuera de duda, tanto los regionales como los que han venido “de fuera” para mostrarnos su arte (Manuel de la Osa, gran cocinero manchego, con dos estrellas Michelín y tres restaurantes, poseía los mayores logros de esta edición).

 

Pero por otro lado esta edición ha adolecido de falta de innovación. Pocos stands presentaban cosas novedosas y los que lo hacían no lo eran tanto (los kebabs de chocolate son algo que ya había visto en Nueva Condomina, el puesto lleva ahí todo el verano). Falta de innovación, y los últimos dos días, además, había una especial falta de gente. Cuando se hacen unas jornadas de este tipo se debería intentar atraer no solo al profesional de la hostelería que ya conoce la gran mayoría de los productos ofertados, habría de atraer también al cocinero amateur, al de andar por casa que le gusta innovar para así llamar la atención de su familia, amigos o conocidos, el que quiere aprender porque no está metido tanto en el mundo de la hostelería, un mundo difícil y duro donde aprender del otro es interesante, pero solo una minoría lo ve así.

 

Mucho ruido y pocas nueces con estas jornadas gastronómicas, la crisis pasa para todos, incluida la cocina de autor, pero si queremos impulsar a nuestra Región en ese sentido deberíamos fijarnos en ferias como Alimentaria, en Barcelona, o las jornadas que se hacen ciudades como Madrid o Bilbao, donde lo que importa es la información que muestras, no el aparecer o no en una lista determinada o tener un stand bonito.

 

 

Carlos J. Rosique / @XarlyRosique

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