El Mayordomo Bohemio

Tras una semana de duro trabajo, nuestro pack más especial ¡vuelve! Hoy nos acercamos más a la actualidad (que ya iba siendo hora) y os presentamos una película que podéis encontrar en los cines y un disco casi casi recien salido del horno. ¡Qué lo disfrutéis

 

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La película es… El Mayordomo, de Lee Daniels

Un hombre de color entra en el despacho oval con una bandeja. Sobre ella está una jarra de plata y una taza, un azucarero y una jarra de leche. Sin saludar a ninguno de los 4 hombres que están en la sala, enfrascados en una conversación acerca de qué es necesario para parar al gobernador de Alabama. Él ha decidido que no dejará entrar a la Universidad del estado a los primeros 9 estudiantes negros que, gracias a la Ley Brown, pudieron acceder. Eisenhower, pensativo, ordena retirarse a la Guardia Nacional y despliega al ejército de los Estados Unidos para escoltar a los estudiantes. Al mismo tiempo, el único hombre de color de la sala, sirve un té al hombre más poderoso de la Tierra, recoge su bandeja y, silenciosamente, se va.

 

Lee Daniels ofrece muchos de estos momentos en su último film, El Mayordomo, la historia de un mayordomo de la Casa Blanca que sirvió a 5 presidentes, desde el mencionado Eisenhower (interpretado por un cambiadísimo Robin Williams) hasta Ronald Reagan. Pero no nos cuenta la historia de estos, esa ya la conocemos. El Mayordomo ofrece un relato de la lucha por los derechos de los negros en Estados Unidos desde el año 1959 hasta el mandato de Barack Obama (la única parte que no me gustó, es demasiada publicidad para un presidente que la necesita en este momento).

 

Aparte de la buena fotografía que tiene, la película cuenta con un elenco de actores de lujo. Con Forest  Whitaker como El Mayordomo y la celebérrima Oprah Winfrey como su “fiel” esposa, el reparto nos sorprende con nombres como Cuba Gooding Jr., John Cussack, Terrence Howard, Lenny Kravitz, el ya mencionado Robin Williams y Jane Fonda entre otros.

 

Una película actual, que parece destinada a ganar alguna estatuilla en los Oscar porque nuestros amigos americanos siempre les gusta revisitar su pasado reciente y hacer autocrítica (como aquí con la Guerra Civil). Muy recomendable, aún con sus defectos y su publicidad insertada en su mensaje. 

 

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Y el dísco es... Bohemio, de Andrés Calamaro

 

Despeinado. Barba de tres días, o de una eternidad asoladora. El bohemio habla, canta, lee en su vida mirando directamente a los ojos del que lo escucha. Lejos de hacer honor al título, y a lo que el de Buenos Aires viene publicando últimamente, Bohemio es un álbum alejado de los excesos experimentales de otros como El Salmón. Un resultado brillante en el que, en poco más de media hora, el cantante plasma su ahora sin demasiada nostalgia.

 

Lo que presenta Calamaro es un trabajo concreto, muy compacto y con una línea elegante, que recuerda a algún tipo de versión hispana de The mammas and the papas. La influencia de la costa californiana desemboca, en manos de Andrés, en temas como Cuando no estás o Rehenes. Cabe también, entre los 10 temas que constituyen el sagrado corpus de Bohemio, espacio para un homenaje sincero al maestro, al icono: Belgrano, que abre el disco, es un llanto calmado por el desaparecido Spinetta. “De la ausencia a la nostalgia se patina/en recuerdos que pudimos recordar”, le dice, con voz rota y nasal, al que fuera su maestro en los primeros versos del tema, casi costumbrista, en el que el Calamaro solo recuerda y agradece: “Gracias (…) por llevarme a un japonés/por primera vez/ por tu afecto y tu sinceridad”.

 

Toman fuerza las guitarras acústicas, alguna armónica elegante, suave, un fondo de sintetizadores que dan calor—hogar, amigo, la casa ansiada— y, dama de la escena, la voz, el acento argentino de Andrés Calamaro. Una voz más cuerda y, desde luego, mucho menos “colgada”. Se echa en falta algún grito desgarrado, algún desnudo artificial (recordemos Estado Azteca o esa impresionante versión sangrienta de Alfonsina y el Mar), aunque se entrevén algunos trazos de esa angustia en pistas como Tantas veces o Dentro de una canción. También hay una composición, la que cierra el disco, que evoca claramente a su etapa en Los Rodríguez e incluso recuerda a los últimos trabajos de su compañero en el mítico grupo, Ariel Rot.

 

 

En Bohemio, Andrés Calamaro nos invita a zambullirnos en un disco apto para el consumo, con los límites bien pulidos y poco polvo en las canciones. Una gran oportunidad para aquellos que, seguidores del argentino, se alejaron de su música tras sus últimos trabajos: aquí hay esencia Calamaro, aquí huele a rock.

  

 

 

 

Daniel J. Rodríguez/@DanielJRguez

Carlos J. Rosique/@XarlyRosique

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