Los Pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán

Siglo XIX... quién pudiera viajar en al tiempo e ir a mi querido s.XIX... Adoro esta época y adoro su literatura.

 

Si os nombro a Émile Zola, ¿qué se os viene a la cabeza? Exacto. Padre del naturalismo y otro de los grandes escritores de todos los tiempos.

 

¿Y si os pregunto por el naturalismo español? Por supuesto, una de las obras que se os viene a la cabeza es Los Pazos de Ulloa de Pardo Bazán.

 

Obra maravillosa donde las halla. Esta semana nos adentramos en ella. Pero primero... primero vamos a mostrar unas pinceladas del naturalismo para toda aquella persona que no sepa de lo que hablo. ¿Por qué? Porque si no os gustan estas breves características del movimiento naturalista, NO os va a gustar la obra y la vais a odiar.

 

Así que... a estas personas les digo que mejor se queden alejados de ella.

 

 

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El Naturalismo es un movimiento (literario sobre todo) que está emparentado con el Realismo. Por decirlo de alguna manera es una rama específica de ese otro movimiento más general.

 

Nació en Francia, como ya he señalado, y de ahí se extendió a otros países adaptándose esta corriente a la literatura que había en cada país específico.

 

Como características más generales y que son las que hace que sea una literatura cruda que no a todo el mundo le agrada, podemos señalar que el ser humano es presentado en su plenitud como un animal con defectos. Es decir, se crea personajes afectados por el ambiente y con taras genéticas y sociales, lo que explica el comportamiento que pueda tener dicho personaje.

 

La novela naturalista no es una novela de entretenimiento sino de denuncia. Es por ello que son historias muy complejas y difíciles de digerir; hay que cogerlas con tiempo e ir desenmascarando lo que se esconde detrás de la simple caligrafía.

 

Centrándonos en la novela naturalista que hoy nos ocupa, hay que señalar que el ambiente es relvante: la Galicia de finales del s.XIX.

 

Julián Álvarez, sacerdote, llega a Los Pazos como capellán para descubrir que allí reina el deorden, abandono y libertinaje. Este será el personaje que cambiará la vida de allí. A partir de su llegada... la trama se complica.

 

Amantes, hijos ilegítimos, esposas, traiciones... Todo a través de dos espacios que muestran dos mundos totalmente opuestos:

 

- Mundo rural: con una naturaleza totalmente salvaje que marcará a los personajes. Reina el desorden y el libertinaje.

 

- Mundo urbano: las buenas formas, la educación y el orden. Muestra el mundo que ama Julián y que no encuentra en los Pazos. Es un mundo bajo la doctrina cristiana.

 

 

Mucho más... no puedo decir. Si hiciera un resumen de la obra tendría que escribir unos diez folios para que se entendiera todo de forma correcta. Es por ello que os dejo a vosotros, queridos lectores, esa labor. Solo me resta añadir que es una delicia de novela. Las descripciones son fantásticas, ya sea de los personajes o de los ambientes. Es por ello que os dejo con un pequeño fragmento:

 

 

Al acabarse el repecho, volvió el jaco a la sosegada andadura habitual, y pudo el jinete enderezarse sobre el aparejo redondo, cuya anchura inconmensurable le había descoyuntado los huesos todos de la región sacro-ilíaca. Respiró, quitóse el sombrero y recibió en la frente sudorosa el aire frío de la tarde. Caían ya oblicuamente los rayos del sol en los zarzales y setos, y un peón caminero, en mangas de camisa, pues tenía su chaqueta colocada sobre un mojón de granito, daba lánguidos azadonazos en las hierbecillas nacidas al borde de la cuneta. Tiró el jinete del ramal para detener a su cabalgadura, y ésta, que se había dejado en la cuesta abajo las ganas de trotar, paró inmediatamente. El peón alzó la cabeza, y la placa dorada de su sombrero relució un instante.

 

- ¿Tendrá usted la bondad de decirme si falta mucho para la casa del señor marqués de Ulloa?

 

- ¿Para los Pazos de Ulloa? -contestó el peón repitiendo la pregunta.

 

- Eso es.

- Los Pazos de Ulloa están allí -murmuró extendiendo la mano para señalar a un punto en el horizonte.- Si la bestia anda bien, el camino que queda pronto se pasa... Ahora tiene que seguir hasta aquel pinar ¿ve? y luego le cumple torcer a mano izquierda, y luego le cumple bajar a mano derecha por un atajito, hasta el crucero... En el crucero ya no tiene pérdida, porque se ven los Pazos, una "costrución" muy grandísima.

 

 

 

 

 

Sonia Pérez Sánchez / @SoniaRIPEC

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