V de Valquiria

Estoy dedicando las últimas noches de agosto a ver Vikings (esa estupenda serie que nuestros chicos nos recomendaban aquí) y el otro día topé con un capítulo en el que, tras la muerte de unos guerreros en combate, todos se regocijaron (a la vez que entristecieron, por supuesto, nunca se está preparado para la muerte) porque las valquirias se los habían llevado al Valhalla, allí donde descansan los guerreros. Así que hoy toca un poco de mitología nórdica con nuestras amigas las valquirias. Allá vamos.

 

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Las valquirias eran deidades menores en la mitología nórdica, que servían a Odín. Su misión oficial era recoger, como he dicho antes, a los bravos guerreros caídos en combate para ponerlos, en su gloriosa inmortalidad tras la muerte (qué bonito ha quedado esto) al servicio de Odín. ¿Y para qué quería Odín a los guerreros caídos en combate, que dadas las creencias vikingas era la gran mayoría? Los guerreros debían entrenarse duramente para la batalla del fin del mundo, el Ragnarok, en la que Odín los llamaría y tendrían que salir en grupos de 800 por las puertas del Valhalla. Un pueblo curioso, el vikingo: los hombres deseaban morir en combate para pasarse la eternidad combatiendo.

 

Las valquirias, por su parte (no se me olvida que son el verdadero tema de hoy) eran las encargadas del bienestar de estos guerreros. Cuidaban sus ropas, les preparaban y servían los banquetes, y quién sabe si algo más también les harían (¡ejem, ejem!). Pero el papel que le asignaba la mitología no se quedaba ahí.

 

Las valquirias eran las amazonas del pueblo nórdico: mujeres legendarias, guerreras, que entraban en batalla con sus caballos alados; criaturas sobrenaturales a las que siempre querrías tener de tu lado. Porque en caso contrario, podrías morir antes de darte cuenta siquiera de qué lado están. 

 

¿Os he dicho ya que me encanta la figura de las valquirias? La literatura ha dado mucho de sí con este tema, y hay variantes del mito para aburrir, cada cual mejor. Podría hablaros páginas y páginas sobre ellas, pero mejor quedarnos con las originales, ¿no créeis? Ya habrá tiempo para ello.

 

Maravillas Palomino

 

 

 

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