Esperando a Godot, de Samuel Beckett

Alfred Nobel estableció en su testamento que, el premio Nobel de Literatura debe entregarse anualmente «a quien haya producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal».

 

En 1969, Samuel Beckett lo recibió «por su escritura, que, renovando las formas de la novela y el drama, adquiere su grandeza a partir de la indigencia moral del hombre moderno»

 

¿Por qué no hablar de un premio Nobel en esta última semana de agosto? Refresquemos el final de este mes de calor a través de una obra dramática escrita en dos actos y calificada como teatro del absurdo; concepto que ya vimos cuando hablé de Tres sombreros de copa de M. Mihura.

 

 

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Escrita originariamente en francés, segunda lengua del autor, y que después fue traducida al inglés y a diversos idiomas más.

 

Dos actos que son repetitivos, dos personajes que se pasan la obra esperando. ¿Esperando a qué? Esperando a Godot.

 

Vladimir y Estragon llegan a un camino donde se paran al lado de un árbol a esperar. Los dos hablan de sus achaques, de qué es lo que les ha llevado a esperar a Godot pero el espectador jamás sabe quién es este personaje al que esperan o por qué es tan importante.

 

Pozzo y Lucky también son personajes que aparecen. Pozzo es el dueño de la tierra donde esperan a Godot mientras que el otro es su criado. El dueño entretiene a los vagabundos con Lucky, a quien tiene amarrado con una cuerda cual perro.

 

El segundo acto se desarrolla más o menos de la misma forma salvo porque ahora Pozzo se vuelve ciego y Lucky mudo. En ambos actos llega un niño para anunciar que Godot no va a llegar, pero que sí lo hará al día siguiente.

 

Ante la aparente falta de trama y de acción es una obra muy existencialista y llena de simbolismo. Beckett habla de la vida actual sin llegar a decir claramente que esta es un sin sentido de esperas largas y llena de tedio.

 

Algunos críticos y lectores han considerado que Godot representa a Dios (de la palabra God en inglés). Esta comparación viene por la espera (que sería la vida) de ver a alguien que al final no llega. Pero el propio autor negó esto: "Si por Godot hubiera querido decir Dios, habría dicho Dios y no Godot".

 

Muchas son la interpretaciones que se pueden hacer pero quiero que descubras cuál es la tuya y que nos la expliques. ¿Te animas de leerla?

 

 

Sonia Pérez Sánchez / @SoniaRIPEC 

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