Mujercitas, de Louis May Alcott

No hay nada mejor que recordar un libro que has leído en tu infancia. Recordar qué emociones te despertaron sus páginas, sus párrafos, sus líneas, sus palabras.

 

Palabras elegidas por una mujer que quería escribir sus propias experiencias infantiles. Experiencias marcadas por haber crecido en una familia dominada por las mujeres.

 

Recuerdo las horas vespertinas leyendo y preocupada por el destino de cuatro muchachas que quitan el sueño a cualquiera. Cuatro personajes femeninos que han marcado mi infancia, ¿y la tuya?

 

Hablemos pues de Mujercitas, esa gran obra que vio al luz en 1868.

 

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Lo primero que debemos saber de esta novela es que se basa en una de J. Bunyan, El progreso del peregrino. Esta clara influencia se ve, sobre todo, en que los personajes están marcados por una característica muy bien definida.

 

Alcott crea así personajes muy humanos que cometerán errores tal y como les sucede a las personas en la vida real. A Meg la caracteriza la vanidad, Jon será la que más ira muestre así como rasgos varoniles; Beth es muy tímida mientras que Amy es egoísta. Cada uno de estos personajes irán avanzando por el camino de la vida y luchando con el destino que tienen trazado. Es por ello que es una nonvela de superación personal.

 

¿De qué trata la obra? De la vida misma. Roces, amistad, cariño, odio... son cosas que aparecen en la novela. Trata los temas más comunes mezclados con sentimientos muy diversos.

 

Mujercitas ha tenido diversas adaptaciones: cine, teatro, cómic, musicales... No hay excusa para no haber disfrutado de esta historia. ¿Te la vas a perder?

 

 

Sonia Pérez Sánchez / @SoniaRIPEC

 

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