Picnic, de Fernando Arrabal

No para leer una buena obra hace falta remontarse a los clásicos de la literatura, hay también muchos autores actuales que escriben de forma extraordinaria.

 

Es por ello que esta semana he elegido a un autor que he tenido el placer de conocer en persona, por lo que puedo asegurar que no solo es un buen escritor, sino también un maravilloso hombre.

 

Esta semana vamos a hablar de una obra que se escribió en el ´47 pero que se estrenó unos atrás después, en el ´52. Una obra que habla de su contexto histórico, contexto muy actual. Por ello Picnic (o Picnic en el campo de batalla), se sigue representando en los escenarios y sigue teniendo un público numeroso que disfruta de las palabras de Arrabal.

 

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La obra comienza en mitad de una batalla. Bombardeos, gritos, destrucción... son algunos de los rasgos de este ambiente desolador donde se encuentra Zapo (personaje principal). Sin embargo, medio ajeno a esta situación, el soldado decide ponerse a tejer un jersey. La conversación que tiene a continuación con su superior explica muy bien la mentalidad de este personaje que será el eje de toda la obra.

 

ZAPO: Diga... diga... A sus órdenes mi capitán... En efecto, soy el centinela de la cota 47... Sin novedad mi capitán... Perdone, mi capitán, ¿cuándo empieza otra vez la batalla?... Y las bombas, ¿cuándo las tiro?... ¿Pero, por fin, hacia dónde las tiro, hacia atrás o hacia adelante?... No se ponga usted así conmigo. No lo digo para molestarle... Capitán, me encuentro muy solo. ¿No podría enviarme algún compañero?... Aunque sea la cabra. (El capitán le riñe) A sus órdenes.. A sus órdenes mi capitán. (ZAPO cuelga el teléfono. Refunfuña)

 

Ante este breve extracto hay que preguntarse, ¿hasta qué punto el diálogo es absurdo? ¿Puede estar contando la realidad de los pensamientos de un soldado que está en la guerra?

 

La trama gira alrededor de la visita de la familia de ZAPO, a este, en mitad de la contienda. Sus padres aparecen con la cesta de un picnic y deciden pasar un día en el campo con su hijo en mitad de esa lucha sin sentido. Durante la visita, aparece un soldado enemigo que también se une al grupo y al final... El final lo tienes que descubrir tú, querido lector. Yo solo digo que es una obra que merece la pena ser leída/vista.

 

Constituye un alegato contra la guerra y está englobada dentro de la denominada "literatura de postguerra". Pero yo no soy la más adecuada para caracterizar a este autor porque ha habido otros muchos que ya lo han hecho de forma extraordinaria. Es por ello que me voy a remitir a las siguientes palabras:

 

Fernando Arrabal es el autor de un teatro genial, brutal, sorprendente y gozosamente provocador. Un potlatch dramatúrgico donde la chatarra de nuestras sociedades «avanzadas» se carboniza en la pista festiva de una revolución permanente. Hereda la lucidez de un Kafka y el humor de un Jarry; por su violencia se emparenta con Sade o con Artaud. Pero es probablemente el único en haber llevado tan lejos la irrisión. Gozosamente lúdica, rebelde y bohemia, su obra es el síndrome de nuestra época de alambradas: una forma de mantenerse alerta.

 

Dictionnaire des littératures (Éditions Bordas)

 

 

Sonia Pérez Sánchez / @SoniaRIPEC

 

 

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