Acordes sabineros en una velada mágica

Foto: M. Llanos Carillo
Foto: M. Llanos Carillo

 

 

Dos aves de paso como brillantes golondrinas negras que llevan bella poesía a los escenarios del mundo. Así son el Flaco Rodríguez y Mario Ojeda, componentes del grupo “Los Sabineros”. Un grupo tributo al poeta de la calle, al siempre denominado “genio de Úbeda”. El viernes estuvieron en Águilas en “La Clásica” y, ¡carajo! Me dejaron boquiabierto.

 

 

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Y es que El Flaco Rodríguez consigue que cierres los ojos, que te largues de la barra del único bar abierto y te vayas a Tirso de Molina. Y ya allí, en la casa de don Joaquín, sueñes y llores cuando te canta sus nanas al oído. Esa es la sensación, esa es la magia que logran estos sabineros.

 

De las más de dos horas de espectáculo; en las que el dúo interpretó canciones del poeta del bombín alternadas con grandes himnos de J. L. Perales, de Serrat o de Nino Bravo, entre otros; son destacables varios aspectos. El primero es el sentido de respetuoso homenaje que el grupo ofrece al autor de 19 días y 500 noches. Obviando la voz (maravillosa y absolutamente similar) del Flaco Rodríguez, no tratan de ser Sabina. Es cierto: sus atuendos, su humor, su savoir faire… evocan de manera continua a Joaquín, pero no tratan de ser él. Nada de bombín, ni de bastones, ni de otros elementos característicos de los espectáculos del maestro. Un sutil pañuelo rojo anudado al cuello y ese gracioso ademán de Sabina, mano dolorida a ras del cuerpo, son las únicas pistas que, acompañando a la voz, dicen que ahí hay madera sabinera, y madera de la buena, de esas que se venden caro….

El público entregado. Foto: Los Sabineros
El público entregado. Foto: Los Sabineros

Quizá Mario Ojeda no sea un guitarrista excepcional, pero ni falta que le hace. El músico, argentino y con una gracia mediterránea, hace que olvides requerir acordes imposibles e inolvidables riff. Suena bien, muy bien de hecho, y eso basta. Además es el alma del dúo: Dirige el cotarro, sabe conducir los espacios vacíos, llena el escenario y refuerza la voz del Flaco con un arte que pocos tienen. Chapó.

 

“La Clásica”, en Águilas, se llenó. Y no es para menos. Estos dos ofrecen un espectáculo entretenido, divertido y emotivo (Chavela estuvo presente un año después de su muerte. Y un servidor, que brindó con una nueva botella, dejó que las lágrimas corrieran. Lo reconozco). En definitiva, la excelencia sobre las tablas.

 

Sonaron interesantes versiones de Calle Melancolía, Medias Negras y una magistral Aves de Paso, entre otras grandes obras del poeta, ante un público entregado. Quizás me “chirrió” la guitarra en 19 días y me sobró la canción de despedida, El Pirata Cojo, pero esto no enturbó el resto de la velada en la que el público cantó y gritó las letras de don Joaquín como si no hubiera mañana.

Mario Ojeda y el Flaco Rodríguez. Foto: Los sabineros
Mario Ojeda y el Flaco Rodríguez. Foto: Los sabineros

Que la voz se acompañara de una única guitarra me pareció acertado. Este estilo evoca a aquellas turbias noches en “La Mandrágora”, en las que Joaquín Sabina comenzó, junto a Krahe, a derramar poesía en ese “tugurio” de la capital. Siempre he soñado con un Sabina jubilado y más muerto que vivo, con una guitarra por los pubs perdidos, calado con un bombín y con barba de 3 días, cantando y tocando hasta quedarse sin voz. El viernes vi realizado ese deseo. Gracias.

 

El sonido fue bueno, el ambiente mejor, y los artistas intachables. Bravo señores, este que les escribe se quita el bombín.

 

 

 

Daniel J. Rodríguez/@danieljrguez

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Comentarios: 1
  • #1

    Eva (domingo, 22 septiembre 2013 02:33)

    Estoy totalmente de acuerdo...son geniales

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