El mariachi que surfea

Nuestro catálogo es cada vez más extenso y hay para todos los gustos. Este viernes engrosamos la lista: nuestro pack para weekend es un balcón en el que asomarte a descubrir cosas que jamás se te ocurriría ver o escuchar por iniciativa propia. Así que adelante. ¡Pasa y disfruta!

 

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La película es…. El Mariachi de Robert Rodríguez

 

Un bajo presupuesto no es sinónimo de una mala película. Así, al menos, lo demostró Robert Rodríguez en 1992 con “El Mariachi”, un film rodado con una mínima inversión económica, condición que no impide que el largo pueda ser catalogado como una obra extremadamente interesante.

 

Hay que tener algo en cuenta: ni los medios técnicos son buenos, ni los actores son profesionales. Robert Rodríguez, que también es guionista y director de fotografía de la película, contó sus amigos y familiares en la interpretación. Viendo la película con estos hándicaps en mente, podemos disfrutar verdaderamente el film.

 

Una de las mejores características que tiene “El Mariachi” es lo original de su guión. Aunque los personajes carecen de profundidad y es bastante costoso establecer lazos con ellos, la naturalidad con la que se desarrolla la historia y lo creíble de esta (entendiendo siempre el tipo de película que es), hace que invertir poco menos de 80 minutos en verla merezca la pena.

 

Sin desvelar por completo la trama, (lo más interesante que nos ofrece el film) la situación inicial que nos presenta la película es cotidiana: Por un lado, un mariachi llega a la ciudad a probar suerte con su música. Por otro, un presidiario asesino se escapa de la cárcel. Las armas de este último se esconden en una funda de guitarra... ¿Blanco y en botella? El mariachi se verá, sin quererlo, involucrado en una trama de corrupción y mafia que lo llevará a tener que decidir si empuñar o no las armas.

 

Es original y coherente. Rodríguez consiguió, con un presupuesto que no superaba los 7.500 dólares, realizar un trabajo digno e inteligente, con tintes tarantinianos y un realismo cruel que recuerda a la actualidad de algunas zonas hispanoamericanas donde la ley la hace el más fuerte. “El Mariachi” logró un aplastante éxito en taquilla que propició la producción de dos secuelas, “Desperado” y “Once upon a time in México”.

 

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas pero estas dos películas, aunque evidentemente más comerciales y fantásticas, suponen un broche de oro a la Ópera Prima de un director que nunca deja indiferente.

 

 

 

Y el disco es… Surfing with the Alien, de Joe Satriani

 

La guitarra es el instrumento por antonomasia del rock. Desde que el blues deRobert Johnson llegó a ver la luz (allá por los años ’30) la guitarra se ha ido convirtiendo poco a poco al instrumento que todo el mundo desea tocar, que más atrae dentro del mundo rockero y, sobre todo, de los instrumentos indispensables dentro de cada grupo.

 

Pero este amor por la guitarra alcanzó su punto cumbre con el nacimiento del “guitar hero”, el guitarrista como centro de toda la música, la búsqueda de la máxima expresividad instrumental y, además, desenado imprimir fuerza a las canciones con la guitarra. Esta figura, nacida en los años ’70 con Jimmy Page (Led Zep, a quién no los haya escuchado, ¡le mando, como deberes musicales, hacerlo!) y otros grandes guitarristas sufrió una gran revalorización en los años ’80. ¿Y quién se encargó de esto? Joe Satriani y su pupilo, Steve Vai.

 

Un poco de historia. Joe Satriani era un muchacho de San Francisco aficionado al rock, a tocar la guitarra y, sobre todo, al fútbol americano. Era bastante bueno en las tres cosas, pero sobresalía en el deporte. Pero un día, mientras entrenaba con su equipo del instituto, escuchó en la radio que el guitarrista Jimmy Hendrix, el músico a quién admiraba, había fallecido. Seguidamente, se acercó a su entrenador y le dijo: “Lo dejo, voy a ser guitarrista”.

 

Se convirtió con los años en uno de los mejores profesores de guitarra de San Francisco, dando clase entre otros, a los guitarristas de Metallica y a Steve Vai, quien alcanzó la fama tocando en la banda de acompañamiento de Frank Zappa (más deberes) llamada Mothers of Invention. Al mismo tiempo, Satriani, intentó alcanzar la fama él y lanzó al mercado su primer álbum, Not of This Earth. No tuvo éxito.

 

Pero el pupilo exitoso ayudó al maestro. En cuanto el nombre de Joe Satriani salió de los labios de Steve Vai todas las miradas se posaron en él y en su inminente segundo disco, Surfing With The Alien, su obra más conocida y aplaudida.

 

No quiero engañar a nadie, no es un disco fácil de escuchar. Mucha gente no lo soportará, no es algo que guste a todos. Este tipo de música rock es muy rápida, muy técnica y busca ante todo el virtuosismo. No hay cantante, con lo que tararearla por la calle es difícil (a no ser que quieras que te tomen como un loco). Solo tiene la propia música, el propio carisma de un instrumento como la guitarra y una banda de acompañamiento compuesta por una batería y un bajo. Pero aún así tiene algo mágico que es lo que diferencia a los grandes discos de los mediocres, esa idea de expresar algo, más allá de lo virtuoso que sea uno, lo rápido que sepa tocar o lo loco que esté. Es único, simplemente por la idea, y eso lo hace merecedor de entrar en esta sección.

 

 

Daniel J. Rodriguez/@DanielJRguez

Carlos J. Rosique/@XarlyRosique

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