Luces de Bohemia, de Valle-Inclán

En Villanueva de Arosa, un 28 de octubre de 1866, nació Ramón María del Valle-Inclán. Nadie sabía que aquel bebé rosado y enano iba a cambiar el mundo del teatro.

 

Perteneciente a la generación del 98, Valle-Inclán fue el creador literario de lo que él mismo denominó esperpento tal y como lo define en la obra que hoy nos ocupa: Luces de Bohemia.

 

Max Estrella: Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada. (...) Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas. (...) La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.

 

Escena 12, Luces de Bohemia

 

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Luces de Bohemia vio la luz como novela de entregas entre el 31 de julio y el 23 de octubre de 1920. Cuatro años más tarde ya se edita esta gran obra de teatro con tres escenas más aunque no se estrenará en escena hasta mucho tiempo después (1970). 

 

Max Estrella protagoniza esta obra magistral. Valle-Inclán elige un personaje común para representar la crueldad de la vida. El esperpento no es solo una técnica más sino que a través de ella se muestra una deformación de la realidad siendo un reflejo de la sociedad y una crítica muy elaborada de la España de la Restauración.

 

La obra se estructura en 15 escenas que transcurren en apenas 23 horas. ¿No os recuerda esto a otras obras narrativas más actuales que las hacen discurrir en un espacio temporal breve?

 

Os podría seguir hablando muy mucho sobre esta obra, pues es muy rica. Pero no creo que sea esa mi labor, sino descubriros obras que podáis leer durante la semana.

 

Esta es una más de ese largo listado que estamos creando desde Café de Letras. Espero que os guste y que me podáis hablar de ella.

 

Saludos

 

Sonia Pérez Sánchez

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Un amigo (sábado, 06 julio 2013 14:25)

    Para tus lectores y seguidores, Sonia, que seguro que tienes muchos, voy a completar un poco tu información sobre la creación teatral del esperpento de Valle, en un plano si quieres anecdótico y periodístico. Como sabes era gallego, pero vivía en Madrid. Él, a principios de siglo XX tenía una tetulia en la cafetería Alemana (plaza de Santa Ana) que todavía existe. Muy cerca, en el llamado Callejón del Gato, había (y todavía hoy existe con espejos incluidos) una taberna en la que daban el mejor pulpo gallego, del que D. Ramón no se priivaba. Allí existían unos espejos cóncavos (como esos que antes había en las ferias, en los que te veías extremadamente delgado o gordo, alto o bajo, etc, es decir, con la figura deformada). Y allí, mientras evocaba su Galicia natal a base de pulpo y patatas bravas,y mirándose en esos espejos, fue esbozando la idea de una realidad española esperpéntica.

    Vuestro amigo

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