L de Layton

Hoy le quiero dedicar la entrada a este videojuego que tantos buenos ratos me proporcionó (porque yo soy de ese tipo de personas a las que el mejor plan para una tarde de aburrimiento es ponerse a resolver problemas de lógica) y que se ganó un huequecito en mi corazón como uno de los pocos juegos que he conseguido terminar. Se trata del Profesor Layton y la Villa Misteriosa, primera entrega de una saga que ya ha llegado a los seis videojuegos. 

 

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La historia es sencilla: el Profesor y su ayudante (ese niño tan mono de azul), Luke, llegan a un lugar donde hay un misterio que resolver, y conforme avanza la historia has de resolver puzles que son, en realidad, el alma del juego. La estética del juego es muy bonita (sí, no encuentro otra palabra) y nos recuerda a los clásicos animes, y el final resulta sorprendente y bien llevado. Vamos, un juego al que mereció la pena jugar, si bien es cierto que tuve que buscar en el todopoderoso Google la respuesta a determinados puzles. 

 

El profesor Layton es como un Hotel Dusk a lo bestia. Está bien. Quitemosle al Hotel Dusk su atractivo protagonista (y sugerente, y sexy, y...), el ambiente oscuro y deprimente, la trama de traición y lealtad, los personajes muy intrigantes, la capacidad de introducir tramas secundarias y el Bourbon a raudales y añadámosle la magia de la estética japonesa, multitud de puzles y dos personajes protagonistas (el caballero perfecto y el inocente niño) cándidos y curiosos, no movidos más que por la curiosidad científica. De acuerdo, quizás no tenga mucho que ver uno con otro. Pero la dinámica es la misma (sigues una historia a través de puzles), aunque uno (el Hotel Dusk) sea más complejo que el otro. 

 

Pero volvamos a Layton, que mi pasión por Kyle Hide me ha hecho desviarme un poquito. De esta saga hay dos trilogías, a lo Star Wars (y esta vez literalmente). La primera, compuesta por La Villa Misteriosa, La Caja de Pandora y El Futuro Perdido, narra las aventuras de Layton y Luke. La segunda trilogía, en la que se encuentran La Llamada del Espectro, La Máscara de los Prodigios y El Legado de los Ashalanti, cuenta el origen, como se conocieron Luke y Layton y, como tal, es una precuela. 

 

No quiero contar mucho más. Como la música, para poder apreciarlo en su justa medida es preciso que lo experimentéis de primera mano, y eso os recomiendo. Merece la pena.

 

Maravillas Palomino

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