K de Kafka

Hoy quería hablaros de este señor de aquí al lado, Franz Kafka, ese hombre gris (no, no es porque todavía no se hubiera inventado la fotografía a color) y anodino, bastante bajito de autoestima y con una angustia vital insoportable que le llevó a escribir algunas de las obras más importantes de la literatura universal. Me refiero a obras como La Metamorfosis. O El castillo. O El proceso. Lo curioso de este autor (y no os lo toméis en el mal sentido) es que debemos estar muy agradecidos a la Señora Muerte por haberlo arrastrado a su lado antes de que quemara sus textos, porque si no probablemente jamás hubierámos conocido semejante genio.

 

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La existencia de Kafka fue (excepto probablemente cuando se fue a Berlín con su jovencísima amante, supongo que ahí sería feliz) triste. Triste porque vivió bajo la influencia de un padre autoritario y que siempre lo consideró una decepción. Triste porque estudió algo que no le gustaba (terminó derecho, pero previamente había intentado química, historia del arte y filología alemana). Triste porque murió con sólo 40 años, después de una larga enfermedad. Triste, porque aunque él no llegara a saberlo, todas sus hermanas murieron víctimas del Holocausto. Triste porque sus demonios interiores lo persiguieron hasta su fin.

 

En vida solo público unos cuantos relatos. Sería su amigo Max Brod quien, en contra de su última voluntad, publicaría sus textos y novelas en lugar de tirarlas al fuego, como era el deseo de Kafka. Su vida, magistralmente reflejada en sus novelas, quedaría así inscrita en la historia de la literatura: sus miedos, sus inseguridados, su aburrido y burocrático trabajo, su relación con su familia... Anodino, quizás, pero definitivamente profundo e inmortal.

 

Maravillas Palomino

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Laura (miércoles, 05 junio 2013 10:41)

    Yo también le estoy muy agradecida a su amigo por no quemar sus textos. Suelo situar "El proceso" junto a "Crimen y castigo". Durante la lectura de ambos, el lector se sumerge en una angustia cautivadora que cambiará el modo de pensar de ese lector y, una vez terminada la obra, no volverá a ser el mismo.

    Una gran recomendación.

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