J de J. R. Ward

Ya sé que para la G os di un poco la vara con Christian Grey y la literatura erótica, pero creo que ha llegado el momento de hacer un pequeño homenaje a una de las mejores sagas de literatura fantastico-erótica del momento actual. Estoy hablando de La Hermandad de la Daga Negra de J. R. Ward, una saga ambientada en la Nueva York actual y protagonizada por vampiros.

 

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La historia no es más o menos sencilla: una organización de vampiros, el cuerpo de élite, se dedica a recorrer las calles de Caldwell, Nueva York para defender a su raza (los vampiros civiles) de los restrictores, una sociedad de hombres esteriles con olor a talco cuya única misión es matar vampiros. De fondo, la eterna lucha entre el bien y el mal, la vida y la muerte, la creación y la destrucción. La lucha de dioses (el Omega de los restrictores y la Virgen Escribana de los vampiros) se convertirá en una motivación para una guerra en la que conforme avanzan los libros más se difuminan los límites entre el bien y el mal.

 

La Hermandad de la Daga Negra cuenta además con un ingrediente cautivador, hechizante, hilarante e imprescindible: sus personajes. Porque más allá del habitual favoritismo que podamos tener con cualquiera de ellos (siempre nos ponemos del lado de uno de los personajes cuando leemos una novela), hemos de reconocer que Ward ha creado una Hermandad fascinante. Todos los hermanos tienen su traumita (concepto acuñado por mí misma y que se refiere al trauma que todos los personajes de este tipo de novela tienen y que son habitualmente solventados por la mujer de su vida) excelentemente hilado, montado y resuelto. Cada uno tiene una personalidad desbordante, una historia diferente y una caracterización (valga la redundancia) característica, así como (no podía ser menos) una sexidad alucinante (creo que sexidad también me lo he inventado). 

Supongo que lo que me queda por decir es que es literatura erótica. Cada uno de los libros (si no recuerdo más llevamos ya doce) está centrado en uno de los hermanos y colaboradores (en orden: Wrath, Rhage, Zsadist, Butch, Vishous, Phury, Rehvenge, John, Payne, Thor y Qhuinn y Blay-sé que os suena un poco a chino, pero os garantizo que son geniales) y su historia de amor. Sexo incluido, por supuesto, esto es porno intelectual, no novela romántica al uso. Y sexo de todo tipo, Ward no se cierra a nada. No quiero adelantar mucho, pero os garantizo que os sorprendería gratamente. 

 

Poco me queda por decir. Y mucho, a la vez. Pero no puedo decir mucho para no destripar el argumento, y no decir nada de la historia de los personajes. Obviamente, no son los vampiros clásicos. Huyen de la luz, sí, pero no temen al ajo, no duermen en ataúdes, tienen una vida sexual activa y se alimentan solo del sexo opuesto. No pueden convertir a otros vampiros y pueden tener hijos. Así que si buscáis dráculas no los encontraréis. Pero os garantizo que la historia os enganchará desde el principio. Y más a las reconocidas o no amantes del porno intelectual (sobrenatural).

 

Así que aquí lo dejamos. Otro día os hablaré de la otra saga de la Ward, como es conocida en los circulillos porno-intelectuales, la de los ángeles caídos. Pero de momento, ¡espero que os gusten los Hermanos!

 

Maravillas Palomino

 

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