G de Grey

Más de uno me matará por este post (o no, no sé cuantas veces puedo resucitar), pero sí, le voy a dedicar la entrada de la G al señor Christian Grey. Me quedé con las ganas en la primera vuelta y de esta no pasa. Todos, directa o indirectamente, le conocemos: guapo, rico, con cierta tendencia al sadomasoquismo (vale, cierta tendencia no, verdadero gozo y disfrute) y fenómeno editorial digno de admiración (chapó a ese equipo de marketing). Y, además, un excelente ejemplo de como un fanfic puede convertirse en superventas.

 

(Sigue leyendo)

 

Sí. Cincuenta sombras de Grey comenzó como un fanfic (para quien no lo sepa, es un relato/novela escrito por fans basado en una novela) de la saga Crepúsculo. Resulta que a la autora le parecía que el libro de Stephenie Meyer pecaba de mojigato y decidió darle vidilla. Y Crepúsculo (aquí la que fuera una gran fan lo confirma) está muy presente en toda la trilogía Cincuenta sombras, desde los personajes hasta el argumento. Todo, por supuesto, sin vampiros y con un rollo sado que es, a fin de cuentas, lo que le ha dado la fama.

 

Sea mejor o peor literatura, hay una mérito que le tenemos que conceder, y es que ha hecho que la literatura erótica (o al menos en la parte que le toca) deje de ser tabú y se convierta en un bestseller. Porque he llegado a escuchar a mujeres hablar de este libro haciendo senderismo, a maridos bromeando acerca de leerlo (a maridos leyéndolo), chicas recomendándolo por teléfono... Algo insólito si es de romántica de lo que hablamos.

 

¿Y qué decir del fenómeno editorial? En los últimos diez años hemos vivido muchos: desde el fenómeno Dan Brown y todas las novelas de conspiración que le siguieron, hasta el fenómeno Crepúsculo y todas las novelas de vampiros que fueron detrás (la mayoría más malas que un dolor); Cincuenta sombras de Grey ha iniciado otro que ha hecho que las estanterías de las librerías se llenen de libros de sumisas y amos, parodias y respuestas en busca de  sexo real (Valérie Tasso ha escrito uno que, conociéndola, no debe tener desperdicio). 

 

Si queréis mi opinión personal, diré que he leído libro mucho peores. Y también mucho mejores. No es más que una novela romántica del montón, con un argumento un tanto simple y tópico que crea controversia gracias a lo abiertamente que se habla de sexo y del sadomasoquismo. Pero no es innovador, ni mucho menos (y no, no me refiero a las muchas copias que decíamos que han salido), ni tan tremendamente escándaloso. De hecho, y si me permitís la repetición, el fenómeno Cincuenta sombras se ha producido en su totalidad gracias a una estupenda campaña de marketing que ha evitado que esta trilogía se perdiera en las estanterías de erótica.

 

Maravillas Palomino 

 

 

 

 

Escribir comentario

Comentarios: 0

Visualiza el número aquí

¡Descarga aquí nuestro noveno número!
¡Descarga aquí nuestro noveno número!