El cubo del coma

Esta semana os traemos una curiosa película que ha pasado a las grandes listas de indispensables del cine. El disco de la semana esconde tras él un par de interesantes historias. No dejéis de leerlo, y también... ¡De escuchar y ver nuestras recomendaciones!


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La película….Cube

 

Cube es una de esas películas que no te dejan indiferente. 6 tipos encerrados en una especie de cárcel cúbica, no saben por qué están allí, no se conocen…Pero deben escapar.

 

Producida en 1997, Cube refleja el egoísmo, la miseria humana en su máxima expresión. En un lugar donde solo importa uno mismo, muestra lo más oscuro de cada uno.

 

Con un guion bastante sencillo, una historia nada resolutiva, este trabajo se ha convertido en una película de culto, que incluso tuvo dos secuelas. ¿De quién te puedes fiar? ¿Alguno es espía? ¿Sabe más de lo que dice? Solo cooperando entre todos podrán escapar… ¿Serán capaces de ponerse de acuerdo?

 

Esta película ha sido considerada como una contra-teoría del mito de la Caverna de Platón. No se puede explicar esto más sin descubrir el final de la película, pero atentos: Las sombras y aquellos que son capaces de ver la verdadera luz tienen un especial protagonismo… ¿Lograrán salir de la caverna?

 

 

 

Y el disco es...Deloused In The Comatorium, de The Mars Volta

 

La verdad es que el mundillo del rock progresivo está bastante pobre en estos tiempos. Muy lejos quedaron las días en que bandas como Pink Floyd, Supertramp o Alan Parson's Proyect (que ya reseñé un disco suyo en una entrada anterior). Actualmente solo hay un puñado de grupos que se atrevan a hacer discos tratando temas más allá de los ya vistos, más allá del amor y el desamor, la fiesta y la tristeza. Que cuenten historias.

 

Por eso, os presento a The Mars Volta y el que fue su disco debut, Deloused in the Comatorium. Como todos los grandes discos cuenta una historia, pero además su creación tiene otra historia independiente. Comenzaré con la historia detrás del disco. 

 

Omar Rodriguez-López y Cedric Bixler-García formaban parte de un grupo llamado At the Drive-in, con un cierto renombre en el mundillo underground, y además fundaron otro llamado De Facto. Pero algo pasó entre Omar y su entorno, ya que de un día para otro decidió irse a recorrer EEUU sólo con una mochila. Cuenta que un año más tarde de marcharse de su población natal, El Paso en Texas, llamó a su amigo Cedric para volver a tocar, pero a su aire, buscando un estilo único. Decidieron marcharse de At the Drive-In, y cambiar la formación de De Facto. Así nació The Mars Volta (Mars de marte y Volta por Fellini, son así de especiales).

 

Haré un receso para explicaros la otra historia, la que nos cuentan sus canciones. La historia narra como Cerpin-Taxt sale de un coma después de muchos años, para tras conocer como había variado el mundo que conocía, elegir volver al coma aterrado de lo que había visto. ¿Cómo lo hace? Suicidándose, así de un día para otro.

 

Lo que me lleva a explicar el resto de la historia del disco. La inspiración de los artistas para componerlo está en el caso de un antiugo técnico de sonido Julio Venegas, que tras pasar en coma muchos años sale de él solo para tirarse desde un puente. Escabroso, ¿verdad?

 

Quitando lo morboso de la historia, el disco es de los mejores que he escuchado dentro del rock progresivo. Guitarras potentes, una gran cohesión dentro del grupo en cada canción, unos solos vibrantes y un detalle que me encanta, el uso de ritmos latinos en sus canciones. ¡Gracias a eso le gustaron a Juanes en los Grammy del año 2002!

 

 

Daniel J. Rodríguez

Carlos J. Rosique

 

 

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