Los picoletos de Lorenzo Silva

Ayer tuvimos una nueva cita con el ciclo Escritores en su tinta de Molina de Segura, esta vez para recibir al premio Planeta de este año, Lorenzo Silva. Una conferencia de hora y media muy corta, muy interesante y en la que se tocaron todos lo temas, desde la literatura a la crisis. 

 

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Silva fue sorprendido al principio del acto cuando lo nombraron Asteroide Honorario de la Muy Noble y Muy Leal Orden del Gran Meteorito de Molina de Segura. No se quitó la banda que lo acreditaba como tal hasta el final, aunque se mostrara inseguro acerca de la eternidad de la que disponía para ser embajador de dicha Orden. Tras una prescindible presentación con citas de tres de sus novelas (La flaqueza del bolchevique, El cazador del desierto y La marca del meridiano), se inició una interesante conversación entre el autor y Lola Gracia, coordinadora del ciclo y presentadora. 

 

Nos habló, en primer lugar, de La flaqueza del bolchevique, una novela que ha sido traducida a multitud de idiomas (incluido el ruso y, más recientemente, el inglés) y que es un "viaje a viaje a estos personajes olvidados por la literatura" que son los inversores. Es una visión cruda, oscura de la vida que caracteriza todos sus libros: personajes abandonados, escenas crudas, reflexiones oscuras, finales amargos. En El cazador del desierto nos habla de dos adolescentes muy alejados de la visión idílica de Verano en vaqueros. Y Bevilacqua, protagonista de su saga policiaca, no es ni más ni menos que un hombre a quien no le gusta su trabajo, con la oscuridad que eso conlleva. Pero no busca personajes representativos, ni personajes con los que la gente pueda sentirse identificada: como escritor busca que sean posibles e interesantes, con un conflicto interno que es muy improbable que lleguen a resolver.

 

No obstante, este coloquio que dejó bastante de lado a los asistentes estuvo más centrado en la serie de novela policiaca protagonizada por los agentes de la guardia civil Bevilacqua y Chamorro. Confiesa que la primera entrega fue fruto de su afán por experimentar "de la manera más variopinta", ya que la novela negra en España estaba muy limitada y cerrada, apenas había grandes éxitos. Eligió la guardia civil porque forma parte de España y solo de ella, y porque es el cuerpo que más tiempo lleva resolviendo crímenes. Lorenzo Silva busca realidades abandonadas para plasmarlas en su literatura: "los picoletos" eran una de ellas. Este abogado convertido en escritor había tratado mucho con este cuerpo a lo largo de su vida profesional: había conocido mujeres guardias, agentes con profundos conocimientos en psicología y derecho, personas desconocidas que hacían un gran beneficio a una sociedad estancada en "la guardia civil de García Lorca".

 

Su admiración y respeto por esta institución que tantas alegrías profesionales le ha brindado es patente en su forma de hablar de ella: cruda, veraz y real. Lo refleja muy bien en sus novelas: personas reales, con sus propios fantasmas, fácilmente corruptibles y que deben luchar por conservar su moral, por hacerse responsables de sus hechos aunque cometan errores. Sus historias son veraces, y lo consigue importando detalles de la realidad. Aunque la trama y los personajes sean inventados, el contexto es absolutamente real. Y eso sumado a la dosis de inquietante oscuridad hace que sus libros recreen un ambiente sublime en cada una de sus escenas. Completamente recomendable.

Maravillas Palomino Dólera

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