Z de (sin ánimo de ofender) Zorra

Vale, puede quedar mal como título. Y la verdad es que en español suena fatal y en todas las fábulas se ha sustituido por el masculino, que es más respetuoso y obviamente deja en mejor lugar al hombre. Pero aunque de fábulas se trata, y de zorros en concreto, no me voy a plegar a ese machismo velado de la literatura postimperio. Porque para el post de hoy nos vamos a remontar hasta la Antigua Grecia.

 

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Rescato mis textos de selectividad para redactar esta entrada, que va a tener poco de mí y mucho de Esopo, esa figura misterioso (como muchos de los autores clásicos griegos) a quien se atribuyen más de 400 fábulas cortas que han inspirado a los grandes fabulistas de todos los tiempos. Es interesante ver como algo que se escribió en el siglo VI antes de Cristo sigue contandose de boca en boca (como la clásica, obvia y manida "La tortuga y la liebre"). 

 

Pero aquí os dejo. De zorras va la entrada, así que aquí tenéis una selección de las fábulas esópicas que tienen a este astuto animal como protagonista. Ya sea con respuestas cortantes o con soluciones ingeniosas, la zorra nunca se queda atrás.

El águila con las alas cortadas y la zorra


En cierta ocación un águila fue capturada por un hombre. Éste le cortó las alas y la dejó en su casa en compañía de las gallinas. El águila estaba abaida y no comía nada por la tristeza. y era igual a un rey prisionero. Otro hombre que la compró, le arrancó las alas y tras ungirlas con ungüento logró que renacieran. El águila, echando a volar y apresando entre sus garras una liebre, se la llevó como regalo. Una zorra que lo vio dijo: "No se la des a ése, sino al primero, porque ese es bueno por naturaleza; en cambio, congraciáte más con aquel, no vaya a cogerte de nuevo y te arranque las alas".

 

Las zorras a orillas del Meandro

 

En cierta ocasión, se reunieron unas zorras junto al río Meandro, queriendo beber de él. Como el agua se precipitaba con un ruido estrepitoso, aun incitándose unas a otras, no se atrevían a penetrar. Al cabo salió una de ellas y, riéndose de las demas y de su miedo, para humillarlas, y presumiendo de ser más valiente, saltó al agua osadamente. La corriente la arrastró hacia el centro y las demás que estaban a la orilla del río le decían: "No nos dejes, vuelve y muéstranos el acceso por el que sin peligro podamos beber". Aquella, mientras era arrastrada, les dijo: "Tengo un encargo para Mileto y quiero llevarlo allí; cuando regrese os lo mostraré".

 

La zorra con el vientre hinchado

 

Una zorra que estaba hambrienta, al ver en el hueco de una encina panes y carne abandonados por unos pastores, se meió en él y se los comió. Pero, como se le hinchase el vientre y no pudiera salir, gemía y se lamentaba. Otra zorra que pasaba por allí, al oír su gemido, acercándose le preguntó el motivo. Cuando comprendió lo que le había pasado, le dijo: "Aguarda ahí hasta que estés como estabas cuando entraste, y así fácilmente saldrás".

 

La zorra y las uvas

 

Una zorra hambrienta, al ver unos racimos que colgaban de una parra, quiso apoderarse de ellos, y no pudo. Apartándose, se dijo a sí misma: "Están verdes". 

 

La zorra y el leopardo

 

Una zorra y un leopardo disputaban sobre su belleza. Como el leopardo a cada instante adujese la variedad de colores de su cuerpo, la zorra, respondiendo, dijo: "¡Cuanto más quermosa que tú soy yo, que tengo variedad de colores no en el cuerpo, sino en el alma!".

 

La zorra y el mono elegido rey

 

En una asamblea de animales un mono se puso a bailar, se ganó a los demás y lo eligieron rey. La zorra, sintiendo envidia de él, al encontrar en una trampa un trozo de carne, lo llevó allí y le dijo que había hallado un tesoro, pero que ella no lo podía aprovchar, y que se lo ofrecía como presente de su realeza; y le invitó a cogerlo. El mono se acercó descuidadamente y fue atrapado por la trampa, y, al acusar a la zorra de haberle engañado, aquella le dijo: "¡Mono!, ¿con tal necedad eres tú el rey de los animales?"

 

La zorra y el macho cabrío

 

Una zorra que había caído en un pozo llevaba largo rato en él. Un macho cabrío, forzado por la sed, llegó junto al mismo pozo y al verla le preguntó si era buena el agua. Ella, contenta por la coinicidencia, se deshacía en elogios del agua, diciendo que era excelente y le animaba a que bajara. Después que bajó despreocupadamente movido por su deseo, apenas hubo apaciguado la sed, miraba con la zorra la forma de subir. Y la zorra, tomando la palabra, dijo: "Sé algo útil si lo único que quieres es la salvación de ambos. Así pues, apoya tus patas delanteras en el muro y endereza los cuernos, y yo, luego de trepar por encima, también te sacaré". Atendió este a la propuesta de buena gana y la zorra, escalando por sus patas, lomo y cuernos, llegó hasta la boca del pozo y, tras salir, se alejó. Al reprocharle el macho cabrío que habái incumplido el trato, se volvió y le dijo: "Si tuvieras tanta inteligencia como pelos en tu barba, no habrías bajado antes de considerar la forma de subir".

 

El oso y la zorra

 

Un oso presumía mucho de amar a los hombres, pues no comía cadáveres. La zorra le dijo: "Ojalá te llevases a rastras a los muertos, pero no a los vivos".

 

El cuervo y la zorra

 

Un cuervo cogió un trozo de carne y se posó en un árbol. Una zorra que lo vio, queriendo apoderarse de la carne, se detuvo y empezó a elogiarlo pro su tamaño y hermosura, diciendo también que debería él más que nadie reinar sobre los pájaros y que así habría sido, si hubiese tenido voz. El cuervo, queriendo mostrarle que también tenía voz, soltó la carne y se puso a graznar con fuerza. La zorra cogió la carne, echó a correr y le dijo: "Cuervo, si tuvieras también inteligencia, nada te faltaría para gobernar tú sobre todos".

 

Las liebres y las zorras

 

En cierta ocasión unas liebres que luchaban contra unas águilas invitaron a las zorras a hacer una alianza. Estas dijeron: "Correríamos en vuestra ayuda si no supiésemos quiénes sois y con quiénes luchais".

 

La leona y la zorra

 

Una leona a la que una zorra hacía reproches porque nunca engendraba más que una sola cría dijo: "Una sola, pero león".

 

El león, el burro y la zorra

 

Un león, un burro y una zorra, leugo de asociarse entre sí, salieron de caza. Tras una buena cacería, el león ordenó al burro que la repartiese entre ellos. Tras hacer éste tres partes iguales de invitarle a escoger, el león, indignado, salgó sobre él, lo devoró y ordenó a la zorra que hiciese el reparto. esta reunió todo en una sola parte y, dejando un poco para sí misma, le invitó a escoger. Al preguntarle el león quién le había enseñado a repartir así, la zorra dijo: "La desgracia del burro".

 

 

 

Sí, sí, ya paro. Solo queda la despedida de la primera vuelta de nuestro particular Abecedario, que termina con esta Z. ¡Pero la semana que viene volvemos a empezar por la A!

 

Maravillas Palomino Dólera

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