P de Perdiz

Sé lo que estaréis pensando. Después de tanto tiempo, ¿Perdiz? ¿A esta mujer se le habrá atragantado el turrón? ¿En serio? ¿Perdiz?

 

Pues sí. Perdiz. Y no una perdiz cualquiera, ni siquiera es Perdiz, ese simpático personaje de la mitología griega que por azares del destino termina convertido en el animalillo que lleva su nombre (algún día os contaré su historia). Esta vez se trata de un perdiz especial que vive en un peral. Os pondré en antecedentes:

 

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Diciembre es, como todos sabemos (y si alguno hay que no se haya enterado, por favor que cierre el ordenador y vuelva a su cueva de ermitaño, haremos como si nada hubiera pasado), el mes de la Navidad. Y no me refiero a que es el mes en el que todo el mundo se pone gorritos de Papá Noel, se reúne con la familia y se atiborra a polvorones, sino que es el mes en el que ves Navidad por doquier. Desde el mismísimo 1 de diciembre, incluso antes, las imagenes navideñas te saturan y te hacen desear que llegue la campaña de primavera (sí, la de febrero). Y, si estudias un idioma, el asunto es aún peor. Porque te tocan dos interminables clases de Navidad local encuadradas en la excusa de que hay que conocer la cultura del país.

 

Y allí estaba yo, en mi clase de inglés, dispuesta a pasar una hora de tortura cantando christmas carols y aprendiendo a hacer crackers para Christmas Eve cuando mi profesora se sacó de la manga está canción. Un villancico como no lo habéis visto nunca y al que dedico mi entrada de hoy. Porque Café de Letras también celebra la Navidad, a su manera.

Y ahora, damas y caballeros (ladies and gentlemen), les presentamos a ¡"The twelve days of Christmas"! En la tradición anglosajona, la Navidad tiene doce días, que van desde el día de Navidad hasta nuestra Noche de Reyes. Y si me permitís un aparte, os diré que esta es la razón por la que la comedia Noche de Reyes del maestro William Shakespeare se llame en su versión original Twelfth Night, la duodécima noche, algo que siempre me había intrigado. Fin del aparte.

 

The twelve days of Christmas es una de esas canciones acumulativas, divertidas e imposibles de cantar sin que se te pare el corazón por falta de oxígeno. Y aquí viene el por qué de la perdiz. La canción es cantada por una persona con un (o una) amante muuuuuuuuy especial que cada día de Navidad (esos doce días de los que antes hemos hablado) le hace un regalo también muuuuuuuuuy especial. El primer día, una perdiz en un peral. El segundo, dos palomas tortuga (traduzco literalmente, sé que no es muy coherente). El tercero, tres gallinas francesas; el cuarto, cuatro mirlos y el quinto, cinco anillos de oro. El sexto, seis gansos incubando sus huevos; el séptimo, siete cisnes nadando;; y el octavo, ocho doncellas ordeñando. El noveno, nueve señoras danzando ; el décimo, diez señores saltando; el undécimo, flautistas flauteando y el duodécimo (por fin) doce tamborileros tambolireando. 

 

Puedo jurar que  se hace eterna para cantarla. Pero es muy divertida. Así que si os aburrís en plena reunión familiar no lo dudéis un ápice y sacad la cancioncita. Recordad que gana el que no muera.

 

 

 

Feliz Navidad y próspero Año Nuevo a todos de parte del equipo de Café de Letras!

 

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