D de Diferente (y Deseo)

Lo reconozco. Me atraen las dos palabras y no soy capaz de esperar a dar toda la vuelta al diccionario (además, tengo una gran idea para la segunda vuelta que cruelmente no os voy a adelantar). En fin, que un ratito cada una. Y así os compenso la larga ausencia con una entrada también larga.
En primer lugar, diferente. La diferencia que marcamos o queremos marcar, creando una revista cultural. La diferencia que marcan todos aquellos adictos a la cultura en todas sus formas (fotografía, cine, música, literatura, cine...) y que los hacen diferentes. ¿Es un orgullo que nos llamen frikis por devorar libros de 1000 páginas? ¿O por saber todas y cada una de las vicisitudes de los cómic de Marvel, o la discografía de La familia del árbol, o el top ten de las fotografías de Annie Leibovitz? Espero, sinceramente, que sí. Porque esta revista consiste en dejarnos llevar por nuestras pasiones, sean cuales sean y compartirlas con el resto de frikis orgullosos. Frikismo puro, diferencias que nos unen y cultura para todos (mejor que kalise, ¿no?)
Y, bueno, para el deseo creo que voy a dejar de ponerme filosófica y no creáis que os voy a hablar de Cincuenta Sombras de Grey ni de nada por el estilo (que, oye, alguna entrada caerá, pero no hoy) y os voy a comentar una experiencia personal con la que espero os sintáis identificados. Incluso podéis compartir vuestras propias experiencias en la sección comentarios.
El caso es que el día 13 de julio, después de muuuuuucho tiempo esperando y la decepción del 20 de junio (no resultó ser la edición que yo quería) por fin fui a comprar Danza de dragones, la quinta parte de la saga Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin, que la gran mayoría conocen simplemente como juego de tronos. Llevaba más de dos meses en vilo, esperando el momento de coger el libro que, reconozco, me está durando más de lo normal, supongo que por la calidad de la narración. Cuando terminé los exámenes, lo único que podía pensar era en cuanto deseaba leer ese libro de más de 1000 páginas en dos tomos, así que imaginad la sonrisa estúpida que puse cuando pasé por caja. Y cuando le quité el plástico. Y cuando lo abrí por primera vez... Y como este, montones de libros. Verdadero deseo por un montón de papel con letras. No parece muy de novela erótica, ¿verdad?
Hasta aquí la entrada de hoy. Para la E prometo una entrada consistente, con su investigación y todo. Y más pronto que tarde.

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